Barcelona suspende durante un año nuevas licencias para autoservicios y supermercados 24 horas para reordenar el modelo comercial
El Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado la suspensión temporal de nuevas licencias para autoservicios y superservicios con apertura potencial de 24 horas, una medida que entra en vigor de forma inmediata tras su publicación en el BOPB y que tendrá una vigencia inicial de un año.
La decisión afecta a establecimientos alimentarios de pequeño y mediano formato que, bajo distintas tipologías de licencia, pueden operar durante todo el día y la noche, y se enmarca en la intención municipal de elaborar un nuevo marco regulador para ordenar este tipo de actividad en la ciudad.
El consistorio justifica la suspensión por el crecimiento sostenido de este modelo de negocio, que actualmente cuenta con alrededor de 1.300 establecimientos en Barcelona, y que en algunos barrios ha generado tensiones de convivencia, alta concentración comercial y presión sobre el tejido urbano.
El objetivo es evitar procesos de saturación y monocultivo comercial, especialmente en zonas con elevada densidad residencial o fuerte actividad turística, y reforzar el equilibrio entre actividad económica y calidad de vida vecinal.
Qué establecimientos quedan afectados por la suspensión
La medida se aplica a diferentes categorías de establecimientos alimentarios que pueden operar 24 horas según su licencia, incluyendo formatos de autoservicio y tiendas de conveniencia de distintas superficies.
Quedan fuera de la suspensión los mercados municipales, así como los ámbitos que ya cuentan con regulación específica en distritos como Sant Martí o Ciutat Vella, donde ya se aplican restricciones previas.
En paralelo a la suspensión, el Ayuntamiento mantiene una estrategia de control e inspección reforzada, con campañas de multiinspección en colaboración con distintos cuerpos y servicios municipales y autonómicos.
Estas actuaciones han permitido revisar más de 230 establecimientos, detectando múltiples incumplimientos en materia urbanística, sanitaria, laboral y fiscal, lo que ha derivado en sanciones, órdenes de restitución y precintos provisionales.
Un modelo urbano en revisión
El consistorio considera que este tipo de actividad requiere una regulación global para garantizar un desarrollo equilibrado del tejido comercial y urbano, evitando desequilibrios territoriales y garantizando la convivencia en el espacio público.
La suspensión se concibe así como una medida transitoria mientras se define un nuevo plan de usos comercial para toda la ciudad, con el que se pretende actualizar la normativa a la realidad actual del comercio urbano en Barcelona.
































