El Clot estrena accesibilidad total tras la puesta en marcha de los últimos ascensores en su intercambiador
La estación de El Clot ha alcanzado su plena accesibilidad tras la entrada en funcionamiento, este miércoles, de los dos últimos ascensores pendientes dentro del proyecto de mejora del intercambiador que conecta las líneas L1 y L2 del Metro de Barcelona, junto con la estación de cercanías de Rodalies de Catalunya.
El conjunto de actuaciones ha supuesto una inversión de más de 8 millones de euros, financiada en parte mediante fondos del programa europeo NextGenerationEU, en el marco del plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
Un intercambiador complejo completamente adaptado
El intercambiador de El Clot está formado por dos estaciones de metro (L1 y L2) y una estación ferroviaria de cercanías. Mientras que las instalaciones correspondientes a la L2 y a Rodalies ya eran accesibles para personas con movilidad reducida, la intervención se ha centrado en la adaptación integral de la L1 y en la mejora de los itinerarios de conexión entre niveles.
El proyecto ha implicado una reconfiguración completa de espacios interiores, la mejora de las conexiones verticales y la instalación de cinco ascensores en total, con el objetivo de garantizar recorridos accesibles entre andenes, vestíbulos y salidas a la calle.
Mejora de espacios y accesibilidad sensorial
Además de la instalación de ascensores, se ha ampliado el vestíbulo de la línea L1 y se han actualizado diversas instalaciones técnicas. También se ha incorporado un pavimento táctil de guiado para personas con discapacidad visual, facilitando la orientación dentro del intercambiador.
Otra de las actuaciones destacadas ha sido el recrecimiento de los andenes de la L1, una intervención clave para mejorar la accesibilidad en el acceso a los trenes.
Una obra ejecutada de forma progresiva
Los trabajos comenzaron en enero de 2024 y la puesta en servicio de los ascensores se ha realizado de manera escalonada. En una primera fase, se habilitó el ascensor de conexión con la calle, seguido por los elevadores que conectan el vestíbulo con los andenes de la L1, que ya habían dejado la estación parcialmente adaptada.
La última fase se ha completado con la activación de los ascensores que permiten la conexión directa entre los andenes de la L1 y los de la L2, culminando así la transformación del intercambiador en un espacio plenamente accesible.































