Un estudio revela los factores detrás de la radicalización de la célula del 17-A

Así se gestó la célula del 17-A de los atentados en Barcelona y Cambrils: factores psicológicos y sociales impulsaron su radicalización

Un estudio pionero ha identificado las claves que desencadenaron la radicalización violenta de la célula terrorista que atentó en Barcelona y Cambrils en agosto de 2017. La investigación ha sido publicada en la revista Behavioral Sciences of Terrorism and Political Aggression y forma parte del proyecto Camins, coordinado por la Comisaría General de Información de los Mossos d’Esquadra, en colaboración con investigadores de las universidades de Córdoba, Granada y Burgos.

Investigación multidisciplinar y empírica

Para esta investigación se analizaron 200 declaraciones policiales, 50 entrevistas semiestructuradas a familiares, conocidos y allegados, 123 pruebas tecnológicas, 25 físicas y 18 virtuales, además de otros informes complementarios

Estos datos, muchos de los cuales proceden del informe policial del “caso Ramblas”, fueron utilizados bajo tutela judicial y con estrictas garantías éticas y metodológicas.

Factores de riesgo vs. factores protectores

Los expertos centraron su análisis en los 10 miembros que formaron la célula entre finales de 2014 y principios de 2015, evaluando los elementos que potenciaron su radicalización y aquellos que podrían haberla frenado.

El estudio concluye que el proceso de radicalización es multicausal, pero en este caso se produjo un desequilibrio claro: los factores de riesgo superaron ampliamente a los de protección.

Entre los riesgos identificados destacan:

  • Factores psicológicos: búsqueda de sentido vital, percepción de amenaza, obsesión ideológica o autoritarismo
  • Creencias y actitudes segregacionistas, tanto religiosas como políticas
  • Influencia grupal y cohesión interna, clave en la consolidación de la célula

En contraste, los factores protectores —como el entorno social, el nivel educativo, la situación laboral o las relaciones externas— estaban desconectados o debilitados, y no lograron ejercer una influencia disuasoria.

Una red cohesionada… y peligrosa

Uno de los hallazgos más relevantes es que los factores de riesgo estaban fuertemente interrelacionados, formando una especie de “red psicológica estructurada” que potenció la radicalización del grupo. Por el contrario, los elementos de protección eran dispersos y carecían de fuerza suficiente para contrarrestar la deriva violenta.

Incluso las amistades fuera del núcleo radicalizado no fueron suficientes para frenar su actuación.

Ciencia y seguridad: una colaboración ejemplar

El estudio fue liderado por el profesor Manuel Moyano Pacheco, de la Universidad de Córdoba, en conjunto con la Unidad Central de Prevención de Extremismos Violentos de los Mossos, incluyendo especialistas en psicología forense y ciencias del comportamiento.

Además de analizar materiales locales, el equipo incorporó factores de referencia internacional, incluyendo variables identificadas en metaanálisis previos como los de Wolfowicz et al. (2021) y Ohls et al. (2023), agrupando los factores en cinco dimensiones:

  1. Sociodemográficos (edad, sexo, empleo, educación, religión)

  2. Experienciales/actitudinales (integración, discriminación, confianza)

  3. Creencias subjetivas

  4. Criminógenos (influencias del entorno radicalizado)

  5. Psicológicos (búsqueda de emoción, significado, perfil de personalidad)

Aplicaciones prácticas: mejorar la prevención

Este trabajo no solo aporta luz sobre cómo se forman y consolidan estas redes radicales, sino que tiene un impacto directo en la prevención del extremismo. Los resultados servirán para reforzar los planes de detección y prevención #PREV, desarrollados desde 2015 en Cataluña.

Estos planes implican una red transversal en la que participa la comunidad educativa, los servicios sociales, agentes rurales, instituciones religiosas, asociaciones culturales y deportivas, y equipos de proximidad policial.

El objetivo es detectar a tiempo procesos de radicalización y prevenirlos desde una óptica comunitaria, incorporando ahora herramientas más precisas de análisis del riesgo gracias a este estudio.

La investigación del proyecto Camins marca un antes y un después en el estudio de la radicalización violenta en España. A través del análisis riguroso de datos y la colaboración entre cuerpos de seguridad y el ámbito académico, se avanza hacia una prevención más eficaz, científica y libre de estigmas.