Civismo y convivencia, ejes del mensaje de Año Nuevo del alcalde
Con el comienzo de 2026, el alcalde se dirige a la ciudadanía reafirmando su orgullo y compromiso al servicio de una ciudad con identidad propia, diversa y cohesionada, donde la convivencia constituye un valor esencial compartido por todos sus habitantes.
En un contexto de transformaciones profundas y desafíos colectivos, Barcelona sitúa como prioridad garantizar el derecho de los vecinos y vecinas, especialmente de la juventud, a poder desarrollar su proyecto de vida en la ciudad. Este compromiso se traduce en el impulso de una vivienda asequible, en el cuidado de un espacio público limpio y seguro, en la equidad entre barrios y en la apuesta por un modelo urbano sostenible desde el punto de vista climático.
A ello se suma la voluntad de fortalecer una economía dinámica que genere oportunidades y empleo digno, junto con unos servicios públicos que acompañen a las personas en todas las etapas de la vida, con especial atención a quienes se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad.
Una ciudad para todos los barrios
El proyecto de ciudad se construye desde la igualdad territorial. Todos los barrios merecen las mismas oportunidades, la misma calidad de servicios y la misma dedicación por parte de la administración, porque Barcelona es una sola ciudad y se construye de manera conjunta.
La participación y el civismo como pilares
El alcalde invita a la ciudadanía a implicarse activamente en la vida comunitaria, formando parte del tejido asociativo y reforzando el civismo como elemento vertebrador de la convivencia. Barcelona es, ante todo, su gente, y son las personas que viven en ella quienes dan sentido y fuerza al proyecto colectivo.
El civismo no solo implica el cuidado del espacio común, sino también la protección de los valores compartidos y de la identidad ciudadana, elementos que han definido históricamente a Barcelona.
Barcelona, ciudad de encuentro y respeto
Como gran capital europea y mediterránea, Barcelona es un espacio de encuentro entre personas diversas, donde el respeto mutuo y la convivencia forman parte de su esencia como capital de Cataluña.
Defender esta convivencia es un compromiso compartido entre instituciones y ciudadanía, una responsabilidad colectiva para seguir construyendo una ciudad abierta, cohesionada y orgullosa de su diversidad.
































