Barcelona amplía el despliegue de agentes cívicos para mejorar la convivencia en zonas turísticas
El Ayuntamiento de Barcelona ha incrementado de forma notable el número de agentes cívicos en el último año, alcanzando cifras récord. De cara al verano, el dispositivo contará con 118 efectivos, frente a los 66 disponibles el año anterior, consolidando así una estrategia orientada a mejorar la convivencia urbana.
Este crecimiento responde a la incorporación reciente de 33 nuevos profesionales, que se han destinado principalmente a los llamados Espacios de Gran Afluencia (EGA), como la Sagrada Familia, La Rambla o el Turó de la Rovira. La medida ha sido posible gracias a la financiación procedente de la fiscalidad turística, con una inversión destacada por parte del consistorio.
Refuerzo específico en puntos turísticos clave
Aproximadamente la mitad de los agentes cívicos se concentran en zonas con elevada presencia de visitantes. A estos refuerzos se suman los efectivos ya desplegados en el entorno del Park Güell, incorporados el verano pasado y mantenidos este año bajo la gestión de BSM.
En conjunto, el programa supera los 6,5 millones de euros de inversión, evidenciando la apuesta municipal por equilibrar la actividad turística con la calidad de vida de los residentes.
Funciones centradas en la convivencia y la prevención
La labor de los agentes cívicos se basa en informar, prevenir y mediar ante conductas que puedan alterar la convivencia en el espacio público. Su presencia, visible y distribuida en turnos de mañana y tarde —incluidos fines de semana y festivos—, permite actuar de forma pedagógica antes de recurrir a sanciones.
En caso necesario, colaboran con la Guardia Urbana de Barcelona, a la que trasladan incidencias que puedan derivar en actuaciones sancionadoras. Este refuerzo también contribuye a la aplicación efectiva de la nueva ordenanza de convivencia en vigor desde febrero.
Una figura consolidada en la gestión urbana
Desde su creación como unidad estable en 2015, los agentes cívicos han evolucionado hasta convertirse en un elemento clave en la gestión del espacio público. Bajo la coordinación de BSM, su papel se ha adaptado a las necesidades cambiantes de la ciudad.
Además de intervenir en cuestiones de comportamiento, estos profesionales realizan tareas como orientación a la ciudadanía, control de residuos, mediación vecinal o supervisión de normas básicas, contribuyendo a un entorno más ordenado y respetuoso.
Turismo y corresponsabilidad en el espacio público
El refuerzo en los EGA, que ha supuesto la incorporación de más de medio centenar de agentes en un año, forma parte de una estrategia más amplia para gestionar el impacto del turismo. La financiación a través de tasas turísticas busca implicar a los visitantes en el mantenimiento de la ciudad y redistribuir los beneficios de esta actividad.
Esta línea de actuación se complementa con otras medidas recientes, como la reorganización de terminales de cruceros en el Port de Barcelona o la regulación de autocares turísticos mediante nuevas zonas específicas.
Con estas iniciativas, Barcelona avanza hacia un modelo de ciudad que prioriza la convivencia, la sostenibilidad y el equilibrio entre residentes y visitantes.

































