El independentismo convierte la crisis de Rodalies en una denuncia política de fondo
Catalunya vivirá este sábado una nueva jornada de protesta marcada por el hartazgo ante el mal funcionamiento crónico de Rodalies. Retrasos constantes, cancelaciones, averías y falta de información forman parte del día a día de miles de usuarios que, desde hace años, denuncian la degradación progresiva del servicio.
El punto de inflexión más reciente fue el accidente de Gelida, ocurrido hace más de dos semanas, cuando el desprendimiento de un muro de la AP-7 impactó contra un tren de la R4 y causó la muerte de un joven en prácticas de 28 años. La tragedia puso el foco en la fragilidad de unas infraestructuras tensionadas y envejecidas, y en la gestión de Adif y Renfe, señaladas por usuarios y sindicatos.
Desde entonces, la situación no ha mejorado. La AP-7 en Martorell continúa parcialmente afectada, la red ferroviaria sigue pendiente de la revisión de centenares de puntos críticos y persisten incidencias que golpean especialmente a líneas como la R4 o los Regionales del sur. A este escenario se suman la huelga de maquinistas prevista para los días 9, 10 y 11 de febrero y las futuras obras en los túneles del Garraf, que durante meses obligarán a circular por vía única, reduciendo frecuencias y fiabilidad.

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Reivindicación política de fondo
En este contexto, la movilización convocada al mediodía por la ANC y el Consell de la República adoptará un tono claramente político. La protesta partirá del monumento a Rafael Casanova y culminará en la plaza Sant Jaume, donde se realizarán los parlamentos finales.
Las formaciones independentistas que participarán en la marcha vinculan el colapso de Rodalies con el déficit histórico de inversiones del Estado y la falta de soberanía en la gestión de infraestructuras. Su discurso plantea que la situación actual no es solo fruto de una mala planificación, sino de un modelo estructural que, a su juicio, deja a Catalunya sin capacidad real de decisión.
Aunque esta no será la única protesta del día —por la tarde habrá otra manifestación convocada por plataformas de usuarios—, desde el independentismo se defiende la legitimidad de impulsar una movilización propia ante lo que consideran un límite insostenible para el sistema ferroviario catalán.


























