‘L’instint de l’arquitectura’ replantea el origen de la arquitectura humana a partir de nuevos hallazgos arqueológicos
Barcelona acoge desde este mes una de las propuestas más singulares de la programación de la Capital Mundial de la Arquitectura. La exposición “L’instint de l’arquitectura. Origen y evolución de la arquitectura humana” invita al público a descubrir una nueva interpretación sobre los orígenes de la arquitectura, vinculándola directamente con la evolución biológica de nuestra especie.
La muestra podrá visitarse en el Dipòsit del Rei Martí, en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi, entre el 13 de junio y el 13 de septiembre, y reúne investigaciones científicas, hallazgos arqueológicos y reflexiones sobre el comportamiento humano para plantear una pregunta fundamental: ¿y si la arquitectura fuera también un instinto heredado de nuestros antepasados más remotos?
Comisariada por Arturo Frediani y Lara Alcaina, junto a un comité internacional de especialistas, la exposición presenta por primera vez un relato que relaciona la arquitectura con los procesos evolutivos que han marcado el desarrollo de la humanidad.
La propuesta rompe con la visión tradicional que considera la arquitectura únicamente como una respuesta cultural o técnica a las necesidades de refugio. En su lugar, plantea que la tendencia humana a construir podría tener raíces mucho más profundas, ligadas a comportamientos evolutivos compartidos con otras especies.
Según esta hipótesis, las primeras formas de arquitectura podrían haberse desarrollado mucho antes de la aparición del Homo sapiens, abriendo una nueva perspectiva sobre la historia de la construcción y la ocupación del espacio.
El descubrimiento de Zambia que cambia la historia
Uno de los ejes centrales de la exposición es la presentación de recientes hallazgos arqueológicos realizados en Kalambo Falls, Zambia, considerados clave para comprender los orígenes de la arquitectura humana.
Estos descubrimientos han llevado a numerosos investigadores a replantear cronologías aceptadas durante décadas y sugieren que las primeras estructuras construidas por homínidos podrían ser mucho más antiguas de lo que se pensaba hasta ahora.
La exposición se complementa con una conferencia de Larry Barham, uno de los arqueólogos responsables de las excavaciones, quien analizará las implicaciones científicas de estos hallazgos y su impacto en la comprensión de la evolución humana.
De los nidos de los grandes simios a los refugios humanos
La muestra establece conexiones entre los comportamientos constructivos observados en los grandes simios y las formas de refugio utilizadas por diversas comunidades de cazadores-recolectores a lo largo de la historia.
A partir de estas comparaciones, los comisarios plantean que la arquitectura humana podría haber evolucionado a partir de conductas relacionadas con la construcción de nidos y refugios temporales, presentes en otras especies animales.
El recorrido expositivo explora cómo estas prácticas habrían evolucionado progresivamente hasta dar lugar a formas más complejas de habitar el territorio, convirtiéndose en una de las características más distintivas de la humanidad.
La arquitectura como una adaptación presente en el reino animal
La exposición también reflexiona sobre el papel de la arquitectura dentro del proceso evolutivo de numerosas especies.
Las construcciones realizadas por animales cumplen funciones relacionadas con la protección, la reproducción y la organización del entorno, objetivos que guardan importantes similitudes con los perseguidos por las sociedades humanas.
Desde esta perspectiva, la arquitectura deja de interpretarse como un fenómeno exclusivamente cultural para entenderse también como una estrategia adaptativa que permite modificar el entorno y mejorar las condiciones de vida.
Los primeros refugios y la vida fuera de las cavernas
Otro de los capítulos de la muestra analiza cómo los descubrimientos arqueológicos recientes han contribuido a desmontar algunas ideas tradicionales sobre la vida de nuestros antepasados.
Durante mucho tiempo se asumió que los primeros grupos humanos habitaban principalmente en cuevas, en parte porque estos espacios favorecen la conservación de restos arqueológicos. Sin embargo, numerosos estudios actuales apuntan a que gran parte de la vida cotidiana se desarrollaba al aire libre, cerca de zonas fértiles y con abundantes recursos naturales.
La exposición explora precisamente esos primeros espacios habitados y las evidencias que permiten reconstruir la evolución de las formas de refugio utilizadas por los grupos humanos más antiguos.
Las siete emociones que explican nuestra relación con la arquitectura
La última parte del recorrido propone una reflexión sobre cómo la evolución ha moldeado la forma en que las personas perciben y experimentan los espacios construidos.
Los investigadores plantean la existencia de siete emociones o comportamientos fundamentales relacionados con la arquitectura, vinculados a aspectos como la seguridad, el confort, la gestión de recursos o la interacción social.
Según esta teoría, nuestra relación con las viviendas, las ciudades y los paisajes estaría condicionada por mecanismos evolutivos desarrollados durante cientos de miles de años, que continúan influyendo en la manera en que diseñamos y habitamos los espacios contemporáneos.
Una de las propuestas más innovadoras de la Capital Mundial de la Arquitectura
Con una combinación de arqueología, antropología, evolución humana y arquitectura, la exposición ofrece una mirada inédita sobre una de las actividades más características de nuestra especie.
La iniciativa se presenta como una de las propuestas más originales de la Capital Mundial de la Arquitectura, al cuestionar conceptos tradicionalmente aceptados y abrir nuevas vías de reflexión sobre el origen de nuestra forma de habitar el mundo.
































