Huerto Urbano de la Font Trobada: el proyecto vecinal que cultiva comunidad en Poble-sec
El Huerto Urbano de la Font Trobada es un espacio de cultivo comunitario gestionado por sus propios miembros. Está constituido legalmente como asociación sin ánimo de lucro e inscrito en el registro de entidades de la Generalitat de Catalunya desde el 15 de diciembre de 2015.
La gestión del terreno es posible gracias a un convenio de cesión con el Ayuntamiento de Barcelona y el programa de Patrimonio Ciudadano, acuerdo que fue renovado en abril de 2025 y que permite mantener el proyecto activo.
El origen del proyecto vecinal
El huerto nació a partir de la Plataforma para la recuperación del Huerto de la Font Trobada, creada en 2014 por vecinos y vecinas del barrio del Poble‑sec.
Tras un proceso de diálogo con el consistorio y la realización de un estudio de viabilidad encargado por el distrito, el proyecto recibió apoyo institucional en 2016, lo que permitió iniciar las obras de adecuación del espacio.
Finalmente, el huerto comenzó a funcionar en abril de 2017, dando inicio a un proyecto comunitario basado en el cultivo compartido, el intercambio de conocimientos y la vida asociativa.
Parcelas y comunidad
El espacio cuenta con 114 parcelas de 1,5 × 3 metros, gestionadas por familias o pequeños grupos, y 4 parcelas de 3 × 3 metros destinadas a entidades del barrio.
Actualmente la asociación reúne 118 personas socias, aunque el proyecto involucra a más de 300 participantes de diferentes edades y procedencias que colaboran en las actividades del huerto.

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Organización y gestión comunitaria
La gestión del huerto se realiza mediante asambleas periódicas, donde se toman decisiones relacionadas con la organización del espacio y la convivencia entre las personas participantes.
Además, existen diversas comisiones de trabajo, encargadas de impulsar iniciativas relacionadas con los objetivos del proyecto:
- Difundir la agricultura ecológica
- Promover la soberanía alimentaria
- Fomentar la biodiversidad y el respeto por el entorno natural
Entre estas iniciativas destaca la comisión de biodiversidad, que organiza talleres educativos y trabaja actualmente en la creación de un refugio de biodiversidad, la recuperación de especies autóctonas y la reducción de especies invasoras.
Un proyecto basado en el voluntariado
Todas las personas que participan en las comisiones lo hacen de forma voluntaria, contribuyendo al mantenimiento del huerto y a la vida comunitaria. La motivación principal es el compromiso con la naturaleza, la convivencia vecinal y la satisfacción de trabajar colectivamente.
Con el objetivo de fortalecer la cohesión del grupo, la asamblea decidió que la participación en el huerto no tenga un límite temporal, favoreciendo así la continuidad de la comunidad y del proyecto.































