Usuarios de Rodalies rechazan el tren lanzadera al aeropuerto por riesgo de saturación
Diversas plataformas de usuarios del servicio de cercanías han mostrado su oposición al futuro tren lanzadera que conectará Barcelona con el aeropuerto de El Prat. Consideran que su implantación podría agravar los problemas estructurales de la red de Rodalies, especialmente en uno de sus puntos más saturados.
El nuevo servicio, conocido como R-Aeroport, está previsto que entre en funcionamiento con una frecuencia de paso de cada 15 minutos, lo que, según los colectivos, incrementará la presión sobre la infraestructura existente.
Uno de los principales motivos de rechazo es el impacto que tendría el nuevo tren en el túnel ferroviario de Passeig de Gràcia, una de las arterias clave de la red.
Las entidades alertan de que este tramo ya presenta un alto nivel de saturación y que la incorporación de un nuevo servicio podría comprometer aún más la puntualidad y la fiabilidad del resto de líneas, afectando a miles de usuarios diarios.
Protestas de usuarios y entidades sociales
La oposición al proyecto se ha visibilizado con una acción reivindicativa en la estación de Passeig de Gràcia, donde miembros de plataformas de usuarios desplegaron pancartas para denunciar la situación.
Entre las voces críticas destaca la de Álvaro Porro, portavoz de la entidad Salvem l’R2 Nord, quien advierte que la creación de un servicio específico para el aeropuerto puede perjudicar al conjunto del sistema ferroviario. También han mostrado su apoyo sindicatos como UGT y colectivos como Zeroport.
El nuevo tren lanzadera será operado por Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) y conectará directamente con la terminal T1 del aeropuerto.
El servicio contará con tarifa especial, similar a la del metro al aeropuerto, y con trenes adaptados para viajeros con equipaje, incluyendo espacios específicos para maletas e información de vuelos en tiempo real.
Este modelo ha generado críticas por considerarse un servicio más orientado al turismo que a las necesidades de movilidad cotidiana.
Un debate abierto desde hace años
El proyecto del tren lanzadera no es nuevo y ha generado controversia desde su planteamiento inicial. Entidades como la Asociación para la Promoción del Transporte Público llevan tiempo alertando de sus posibles efectos negativos.
Desde este ámbito se defiende que la solución pasa por reforzar las líneas existentes en lugar de crear servicios paralelos, evitando así una mayor saturación de la red.
El desarrollo del proyecto también ha estado marcado por discrepancias políticas. Mientras algunos planteamientos iniciales contemplaban integrar el servicio dentro de la red de Renfe, otras visiones apostaron por un modelo diferenciado y gestionado por la empresa pública catalana.
La iniciativa se ha mantenido en las sucesivas etapas de gobierno en la Generalitat, consolidándose como una apuesta estratégica pese a la oposición de parte de usuarios y expertos.
Las plataformas insisten en que la prioridad debería ser mejorar la red actual de Rodalies, que sufre incidencias recurrentes.
En este sentido, advierten que introducir un nuevo servicio sin resolver los problemas estructurales puede traducirse en más retrasos, menor fiabilidad y un empeoramiento del servicio para los usuarios habituales.































