Anulan la multa al conductor con discapacidad que se le calló la tarjeta

El Ayuntamiento anula la multa a un conductor con discapacidad tras comprobar el error con la tarjeta de aparcamiento

El Ajuntament de Barcelona ha decidido anular la multa de 200 euros impuesta a un hombre con discapacidad que había sido sancionado por no llevar visible la tarjeta de estacionamiento en una plaza reservada para personas con movilidad reducida. La resolución se encuentra en fase de tramitación por parte del Departamento de Sanciones del Instituto Municipal de Hacienda, tras revisarse el caso y atender la reclamación presentada.

La decisión llega después de la intervención de la Sindicatura de Greuges de Barcelona, que trasladó la queja del afectado y pidió que se revisaran las circunstancias del incidente.

Los hechos se produjeron cuando un hombre de 71 años, con derecho reconocido a estacionar en plazas reservadas, aparcó su vehículo en una zona habilitada para personas con movilidad reducida. Mientras realizaba la maniobra de salida del coche y sacaba su silla de ruedas, la tarjeta de estacionamiento se le cayó accidentalmente al suelo.

Sin percatarse de que el distintivo había dejado de ser visible dentro del vehículo, el conductor se marchó, lo que provocó que más tarde la grúa municipal retirara el coche al depósito.

La retirada del vehículo y la sanción inicial

Al comprobar la ausencia visible de la acreditación obligatoria, los servicios municipales procedieron a la retirada del vehículo y a la imposición de la sanción de 200 euros, al considerar que no estaba correctamente exhibido el permiso en el momento de la inspección.

Tras analizar la situación y verificar que el conductor sí disponía de la autorización correspondiente, el Ayuntamiento ha concluido que procede revocar la multa, al entender que la falta de visibilidad de la tarjeta fue un hecho accidental.

Pese a la anulación de la multa, el afectado sí deberá asumir el pago de 173 euros correspondientes al depósito municipal. Según fuentes municipales, la retirada del vehículo se considera correcta desde el punto de vista operativo, ya que en el momento de la intervención la tarjeta acreditativa no era visible en el interior del coche.