Catalunya reduce un 17% la mortalidad por suicidio desde 2022

Catalunya encadena tres años de descenso de la mortalidad por suicidio

La mortalidad por suicidio en Cataluña mantiene una tendencia descendente por tercer año consecutivo. Según los datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística (INE), durante 2025 se contabilizaron 556 fallecimientos por suicidio o autolesión entre personas residentes en Cataluña. La tasa estandarizada se situó en 7,7 muertes por cada 100.000 habitantes, frente a las 9,3 registradas en 2022.

La evolución supone una reducción aproximada del 17% desde 2022 y coincide con el desarrollo del primer Plan de prevención del suicidio de Cataluña 2021-2025, conocido como PLAPRESC.

A lo largo de este período, la Generalitat ha puesto en marcha más de 150 actuaciones relacionadas con la prevención, la detección temprana y la atención a las conductas suicidas. Las medidas se han desarrollado en ámbitos tan diversos como la sanidad, la educación, los servicios sociales, las universidades, el entorno laboral, los feminismos, Interior, Justicia y la comunidad.

Pese a la evolución positiva de los últimos años, el suicidio continúa representando un importante problema de salud pública y una causa de muerte que puede prevenirse. Por este motivo, el Departamento de Salud ya trabaja durante 2026 en la preparación de un segundo plan que permita dar continuidad y reforzar las estrategias existentes.


Barcelona impulsa una estrategia contra la conducta suicida hasta 2032

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La tasa de mortalidad mantiene su descenso

Los datos disponibles reflejan una evolución favorable desde 2022. La tasa estandarizada de mortalidad por suicidio pasó de 9,27 muertes por cada 100.000 habitantes en 2022 a 9,20 en 2023, mientras que en 2024 descendió hasta 7,91 y en 2025 se situó provisionalmente en 7,68.

En términos generales, esto representa una caída cercana al 17% en tres años. Además, se estima que la tasa se encuentra aproximadamente un 3,5% por debajo de la registrada en 2019.

La mortalidad continúa siendo claramente superior entre los hombres. De las 556 defunciones contabilizadas en 2025, 413 correspondieron a hombres, lo que representa el 75% del total. En el caso de las mujeres se registraron 143 fallecimientos.

La evolución, sin embargo, no afecta de la misma manera a todos los grupos de población. Se han detectado aumentos en determinadas franjas de edad, especialmente entre mujeres de 40 a 59 años y hombres de 55 a 74 años. Esta realidad pone de manifiesto la importancia de continuar identificando los colectivos con una mayor exposición al riesgo y adaptar las medidas preventivas a sus necesidades.

Entre los hombres, el grupo con mayor mortalidad corresponde a los mayores de 85 años, con 31 suicidios. Entre las mujeres, las cifras más elevadas se concentran entre las mayores de 85 años, con 7 casos, y las mujeres de 50 a 59 años, con 39 fallecimientos.

Aumenta la detección antes de que se produzca una tentativa

La información procedente de los servicios asistenciales también muestra cambios relevantes en la forma en que se detectan y atienden las conductas suicidas.

Durante 2025, la tasa de tentativas de suicidio atendidas en los servicios de urgencias y en la red de salud mental y adicciones descendió por primera vez en los últimos años, con una disminución del 7% respecto a 2024.

Al mismo tiempo, se produjo un incremento del 17% en el número de personas atendidas por ideación suicida. Se trata de personas que buscan asistencia antes de llegar a realizar una tentativa.

Este aumento puede interpretarse como una mayor capacidad para detectar situaciones de riesgo en una fase más temprana, lo que permite intervenir antes de que la crisis avance. Facilitar que las personas pidan ayuda ante las primeras señales de alarma se mantiene, por tanto, como uno de los elementos fundamentales de la prevención.

Un plan con más de 150 actuaciones

El primer Plan de prevención del suicidio de Cataluña, desarrollado entre 2021 y 2025, estableció por primera vez una estrategia de alcance nacional, intersectorial y multinivel. La iniciativa combinó medidas dirigidas directamente a las personas con actuaciones destinadas a mejorar los servicios, reforzar las comunidades y sensibilizar al conjunto de la sociedad.

Una de las principales iniciativas fue la creación, en junio de 2022, de la Mesa de salud mental dentro del servicio 061 – Salut Respon. Este recurso ofrece atención especializada las 24 horas del día durante todo el año a personas que presentan ideación o conducta suicida, así como a familiares y profesionales.

El equipo está integrado por profesionales de enfermería especializada en salud mental, psicología y psiquiatría. Su función es valorar cada caso, proporcionar apoyo inmediato y activar, cuando la situación lo requiere, los recursos sanitarios, asistenciales o de emergencia correspondientes.

Entre junio de 2022 y junio de 2026, la Mesa atendió 77.024 consultas, equivalentes al 1,8% de todas las consultas sanitarias gestionadas a través del 061.

Solo durante 2025, el servicio 061 Salut Respon recibió 18.811 consultas sanitarias relacionadas con situaciones de riesgo de suicidio, una media de 52 consultas cada día. En estas llamadas se evalúa la situación y la existencia de un posible peligro inmediato para la vida, se ofrece contención telefónica y se proporcionan indicaciones a la persona afectada.

La duración media de estas llamadas fue de aproximadamente 20 minutos, mientras que en el 64% de los casos fue necesario activar una ambulancia del SEM.

En el período comprendido entre junio de 2022 y junio de 2026, las consultas de este tipo fueron especialmente frecuentes entre las personas de 20 a 29 años, con 12.800 atenciones, seguidas por el grupo de 40 a 49 años, con 11.415. Además, el 85% de las personas atendidas ya contaban con un diagnóstico previo relacionado con algún trastorno de salud mental.

Más información para mejorar la prevención

Otra de las iniciativas desarrolladas durante el primer plan ha sido la creación del Observatorio de Prevención del Suicidio de Cataluña. Este organismo permite mejorar el conocimiento sobre el fenómeno, estudiar los grupos y circunstancias que presentan un mayor riesgo y analizar la eficacia de las políticas y actuaciones preventivas.

La disponibilidad de información más completa y actualizada facilita la toma de decisiones y la planificación de nuevas medidas de prevención.

También se ha reforzado el Código Riesgo Suicidio, una herramienta del sistema sanitario catalán destinada a detectar, valorar, atender y realizar el seguimiento de las personas que presentan riesgo de suicidio.

Su desarrollo ha contribuido a mejorar los circuitos de atención, fortalecer el seguimiento posterior a una conducta suicida y avanzar hacia una respuesta más temprana y proactiva.

La prevención también se desarrolla fuera del ámbito sanitario

El primer plan ha ampliado la prevención más allá de los centros y servicios sanitarios. La estrategia parte de la idea de que la detección temprana también depende de los entornos cotidianos en los que las personas viven, estudian, trabajan y mantienen sus relaciones sociales.

En este contexto se han desarrollado guías, protocolos y circuitos de actuación en colaboración con diferentes departamentos e instituciones. Entre los ámbitos prioritarios se encuentran la educación, la protección de niños y adolescentes, la Justicia y las universidades.

El propósito de estas herramientas es proporcionar a los profesionales que trabajan con menores, jóvenes y personas en situaciones de vulnerabilidad los recursos necesarios para reconocer señales de alerta, responder adecuadamente y activar los servicios de apoyo con rapidez.

La formación también ha tenido un papel destacado. Durante el período de vigencia del plan se ha formado a profesionales de distintos sectores y se han desarrollado cinco campañas de comunicación destinadas a combatir el estigma, promover una conversación segura sobre el suicidio, favorecer la búsqueda de ayuda y dar a conocer los recursos disponibles.

Esta colaboración entre sectores constituye uno de los principales avances del PLAPRESC: la prevención del suicidio no depende únicamente del sistema sanitario, sino que requiere la participación coordinada de diferentes ámbitos de la sociedad.

Cataluña prepara un segundo plan de prevención

La conclusión del primer PLAPRESC marca el comienzo de una nueva etapa. A lo largo de 2026, el Departamento de Salud está trabajando en la elaboración del segundo Plan de prevención del suicidio de Cataluña.

El nuevo documento tendrá en cuenta la evaluación del primer plan, las experiencias acumuladas durante estos años y la evidencia científica disponible. Su objetivo será consolidar las medidas que han demostrado ser eficaces y reforzar las estrategias de prevención y detección precoz.

También se prevé prestar especial atención a los grupos de población que presentan un mayor riesgo y reforzar el componente comunitario y territorial de las políticas preventivas. Para ello será fundamental seguir avanzando en la coordinación con el ámbito local y con los distintos sectores que pueden contribuir a detectar situaciones de vulnerabilidad.

La reducción de la mortalidad registrada durante los últimos tres años supone un dato positivo, pero el objetivo continúa siendo el mismo: evitar muertes por suicidio y conseguir que las personas que atraviesan una situación de sufrimiento puedan acceder a ayuda lo antes posible, antes de que la crisis se agrave.