Barcelona impulsa una estrategia contra la conducta suicida hasta 2032

Barcelona refuerza la prevención de la conducta suicida con una estrategia hasta 2032

El Ayuntamiento de Barcelona ha presentado la Estrategia de Prevención de la Conducta Suicida 2026-2032, un nuevo marco de actuación destinado a reforzar la prevención, mejorar la detección de situaciones de riesgo y garantizar un mayor acompañamiento a las personas afectadas y a su entorno.

El plan contempla inicialmente 44 actuaciones, incluidas en un programa de acción con vigencia hasta 2028, que podrá modificarse y adaptarse en función de las nuevas necesidades que puedan surgir durante su aplicación.

Entre las medidas previstas figura la creación de un mapa de puntos de riesgo en el espacio público, que permitirá estudiar posteriormente la implantación de mecanismos preventivos, como barreras físicas o señalización de recursos de apoyo y atención.

La estrategia forma parte de las políticas municipales desarrolladas en materia de salud mental y se integra en el Plan de Salud Mental de Barcelona 2023-2030. Su elaboración da continuidad al trabajo iniciado en 2020 con la creación de la Red de Prevención de la Conducta Suicida de Barcelona (Red PRECS).

El Ayuntamiento apuesta por reducir el estigma

La concejala de Salud del Ayuntamiento de Barcelona, Marta Villanueva, ha defendido la necesidad de abordar la conducta suicida desde una perspectiva preventiva y de salud pública. La responsable municipal ha señalado que uno de los objetivos es romper el tabú y reducir el estigma asociado al suicidio, factores que pueden dificultar que las personas afectadas pidan ayuda.

Villanueva ha destacado también la importancia de situar tanto a las personas que atraviesan situaciones de riesgo como a sus familias y entornos cercanos en el centro de las políticas públicas de salud.

El nuevo marco de actuación no se limita a intervenir cuando se produce una muerte por suicidio. La estrategia también contempla las ideaciones, los intentos de suicidio y las situaciones de sufrimiento emocional que pueden preceder a estas conductas.

Para ello, se plantea actuar sobre diferentes factores relacionados con el riesgo, entre ellos las condiciones de vida, las desigualdades sociales, las relaciones personales, las situaciones de vulnerabilidad y la existencia o ausencia de redes y recursos de apoyo.

Más de 1.100 episodios de ideación suicida en Barcelona durante 2024

La presentación de la estrategia coincide con la publicación por parte de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) del informe La Conducta Suicida en Barcelona 2024. El documento analiza por primera vez de manera conjunta la evolución de las ideaciones, tentativas y muertes por suicidio en la ciudad entre 2017 y 2024.

Los datos correspondientes a 2024 reflejan 1.128 episodios de ideación suicida y 860 tentativas entre personas residentes en Barcelona. Ambos indicadores experimentaron un incremento a partir de 2021, especialmente entre la población joven, en un contexto marcado por el deterioro de la salud mental asociado a la crisis social y económica derivada de la pandemia de COVID-19.

Aunque los registros apuntan actualmente hacia una cierta estabilización, los niveles continúan por encima de los existentes antes de la pandemia. En 2019 se contabilizaron 527 episodios de ideación suicida y 577 tentativas.

La evolución de las muertes por suicidio presenta, en cambio, una mayor estabilidad durante los últimos años. En 2023 fallecieron por suicidio 117 personas residentes en Barcelona.

El informe también evidencia diferencias entre los distintos tipos de conducta suicida. Las ideaciones y tentativas son más habituales entre mujeres y jóvenes, mientras que los suicidios se concentran en mayor medida entre hombres y personas de edades más avanzadas.

Estos patrones muestran, según los datos recogidos, que se trata de un fenómeno complejo y diverso que requiere medidas específicas para cada situación, aunque coordinadas entre los diferentes ámbitos de prevención y atención.

Tres grandes líneas para abordar la prevención

La Estrategia de Prevención de la Conducta Suicida se articula alrededor de tres grandes ejes estratégicos y diez objetivos principales.

Prevención, sensibilización y reducción de los factores de riesgo

El primer eje se centra en fomentar el bienestar emocional, potenciar los factores protectores y actuar sobre aquellas circunstancias que pueden incrementar el riesgo de conducta suicida.

Entre las prioridades se encuentran la prevención de la soledad no deseada, el aislamiento social, el malestar emocional y las desigualdades sociales, además de la sensibilización de la población y de los diferentes entornos comunitarios.

La estrategia también plantea trabajar con los medios de comunicación y promover cambios en la manera de abordar la conducta suicida. Otro de los objetivos será reducir el acceso a medios y espacios considerados de riesgo, mediante medidas de protección, disuasión, vigilancia e información sobre los recursos disponibles.

Detección temprana y continuidad de la atención

El segundo eje busca conseguir que las situaciones de riesgo puedan identificarse antes y que las personas reciban una respuesta coordinada y continuada.

Para ello, Barcelona prevé reforzar la detección precoz y la primera atención en los servicios comunitarios y en los entornos cotidianos, con formación específica para los profesionales y agentes implicados, herramientas accesibles y protocolos que permitan establecer circuitos de actuación claros.

También se pretende mejorar la coordinación entre emergencias, servicios comunitarios y dispositivos de salud mental, especialmente para evitar interrupciones en la atención después de una crisis grave.

La estrategia incorpora además medidas para reforzar el apoyo a familias, personas cercanas y profesionales que acompañan a personas con ideación o riesgo suicida. Del mismo modo, contempla una respuesta continuada para quienes se ven afectados por una muerte por suicidio.

Coordinación, evaluación y conocimiento

El tercer eje está orientado a mejorar la coordinación entre los diferentes agentes implicados, ampliar el conocimiento disponible y evaluar de forma periódica el desarrollo de las medidas previstas.

En este apartado destaca el objetivo de consolidar la Red PRECS como espacio de coordinación, seguimiento y despliegue de la estrategia, además de mejorar la disponibilidad y calidad de los datos relacionados con la conducta suicida y con el uso de los recursos existentes.

Un plan inicial con 44 actuaciones hasta 2028

Aunque la estrategia tiene un horizonte temporal fijado en 2032, su puesta en marcha se realizará inicialmente mediante un plan de acción para el periodo 2026-2028, que reúne un total de 44 actuaciones.

Una de las iniciativas previstas será identificar los principales puntos de riesgo existentes en el espacio público de Barcelona. A partir de este análisis se estudiará la aplicación de medidas preventivas, entre ellas barreras físicas o sistemas de señalización de recursos de ayuda.

El Ayuntamiento también plantea crear una red de espacios comunitarios seguros y protectores, destinada a facilitar la detección y el acompañamiento de personas que puedan encontrarse en situación de riesgo. El proyecto comenzará con los centros de barrio.

Otra de las medidas previstas será la implantación de un protocolo específico para intervenir ante desahucios en los que exista riesgo de suicidio, dirigido a los profesionales que participan en este tipo de actuaciones.

En el ámbito educativo se desarrollarán acciones de formación sobre conducta autolítica para docentes de los centros educativos de la ciudad.

Refuerzo de la atención a colectivos diversos

La estrategia también pretende mejorar la accesibilidad de los recursos de apoyo para personas procedentes de diferentes contextos culturales. Para ello, se incorporará un servicio de traducción y mediación lingüística y cultural tanto al Teléfono de Prevención del Suicidio como al Chat de Apoyo Emocional para Jóvenes.

En paralelo, el Ayuntamiento prevé avanzar en la recopilación y sistematización de información sobre casos detectados en servicios, programas y recursos municipales que trabajan con colectivos considerados de riesgo.

La estrategia también contempla impulsar nuevas líneas de investigación sobre la conducta suicida en Barcelona para mejorar el conocimiento del fenómeno y facilitar el diseño de futuras medidas de prevención.

La Red PRECS, creada en 2020, seguirá coordinando las actuaciones

La nueva estrategia se apoya en el trabajo desarrollado desde 2020 por la Red de Prevención de la Conducta Suicida de Barcelona (Red PRECS). Este espacio reúne a administraciones, sistema sanitario, servicios de emergencias, entidades sociales, profesionales y agentes comunitarios con el objetivo de coordinar las actuaciones relacionadas con la prevención.

Durante estos años se han puesto en marcha diferentes recursos, entre ellos el Teléfono de Prevención del Suicidio, creado en 2020, y el Chat de Apoyo Emocional para Jóvenes. También se han desarrollado puntos de atención y acompañamiento para familiares de personas en riesgo y para supervivientes, además de programas de sensibilización y formación destinados a profesionales y agentes comunitarios.

Entre 2020 y agosto de 2026, el Teléfono de Prevención del Suicidio ha atendido más de 32.000 llamadas. Por su parte, entre 2022 y agosto de 2026, el Chat de Apoyo Emocional para Jóvenes ha gestionado casi 27.000 conversaciones y más de 3.500.

Con la Estrategia de Prevención de la Conducta Suicida 2026-2032, Barcelona pretende dar continuidad a estas actuaciones y avanzar hacia un modelo que combine prevención, detección temprana, atención coordinada y seguimiento, con capacidad para adaptar las medidas a la evolución de las necesidades de la población