La tensión por la crisis de Ceuta se traslada a Barcelona con dos protestas enfrentadas en Sant Jaume
La situación generada por la crisis migratoria de Ceuta también tuvo su reflejo este miércoles por la noche en Barcelona. La plaza de Sant Jaume acogió dos concentraciones de signo contrario, una en apoyo a Ceuta y otra vinculada a colectivos antirracistas.
Para evitar que ambos grupos coincidieran, los Mossos d’Esquadra desplegaron un amplio dispositivo policial en la zona. Una decena de furgones participaron en el operativo y se instalaron vallas para mantener separadas las dos movilizaciones. Además, los agentes restringieron los accesos a la plaza a los peatones que circulaban por sus alrededores.
Una concentración en defensa de Ceuta
La movilización convocada bajo el lema «Por Ceuta» reunió a unas 1.500 personas, según los datos facilitados por la Guardia Urbana. La protesta contó con el respaldo de distintos sectores políticos y sociales, entre ellos la ultraderecha de Vox, el PP y Sociedad Civil Catalana.
Durante la concentración se pudieron ver numerosas banderas españolas y pancartas con mensajes como «Ceuta es española». Entre las consignas escuchadas también estuvieron «Ceuta se defiende» y «España cristiana y no musulmana», además de críticas dirigidas al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Los participantes reclamaron asimismo el retorno de los migrantes que habían cruzado la frontera desde Marruecos y defendieron la necesidad de recuperar la normalidad en Ceuta. Algunos manifestantes describieron la situación como una ocupación y reclamaron medidas para proteger a la población de la ciudad autónoma.
En la concentración también se identificó la presencia de miembros de la agrupación neonazi Núcleo Nacional.
Una contraprotesta contra el racismo
En el extremo opuesto de la plaza se concentraron alrededor de 700 personas, según la Guardia Urbana. La movilización reunió a colectivos sociales, sindicatos y representantes de formaciones políticas como los comunes.
La protesta se desarrolló bajo consignas como «¡No al racismo! ¡Ni en Ceuta ni en ninguna parte!» y tuvo como objetivo expresar el rechazo a los discursos racistas y a la violencia vinculada a la crisis migratoria.
Entre los participantes estuvo Gerardo Pisarello, portavoz de los comunes y alcaldable de BComú en Barcelona. Pisarello responsabilizó al PSOE de parte de la gestión de la crisis y reclamó al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que asumiera responsabilidades.
El dirigente de los comunes también señaló al Gobierno marroquí y a la política de militarización de la Unión Europea como elementos relacionados con la situación y sostuvo que el PSOE no habría actuado como debía ante la crisis.
Críticas a los discursos de odio
David Karvala, portavoz de la plataforma Unidad contra el Fascismo y el Racismo (UCFR), centró su intervención en denunciar las expresiones racistas que, a su juicio, se habían producido durante la crisis en las calles de Ceuta.
Karvala explicó que la movilización pretendía rechazar los discursos de odio y la violencia asociados a los acontecimientos recientes. También criticó el papel desempeñado por sectores de la derecha y la extrema derecha, especialmente por el uso de términos como «invasión» para referirse a las personas que habían llegado a Ceuta.
El portavoz de UCFR reivindicó finalmente el principio de que ninguna persona debe ser considerada ilegal y defendió la protección de los derechos humanos con independencia del origen o la religión de cada individuo.
Una plaza blindada para evitar enfrentamientos
La elevada presencia policial permitió mantener separadas las dos concentraciones durante el desarrollo de las protestas. Las vallas y el dispositivo de los Mossos impidieron que los manifestantes de ambos actos llegaran a encontrarse físicamente en la plaza de Sant Jaume.
La movilización en Barcelona se produjo en el contexto de la crisis migratoria registrada en Ceuta, que había comenzado más de un mes antes tras la llegada de unos 70.000 migrantes a la ciudad autónoma.




























