Collboni defiende la Ley Europea de Vivienda y el fin de los pisos turísticos

Collboni reivindica el papel de Barcelona en la nueva política europea de vivienda y mantiene el fin de los pisos turísticos en 2028

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha valorado la presentación en Bruselas de la propuesta de Ley Europea de Vivienda Asequible como un avance relevante ante la crisis habitacional. A su juicio, el proyecto de la Comisión Europea confirma que la falta de acceso a una vivienda requiere una respuesta pública decidida y que las administraciones deben contar con herramientas para intervenir cuando el mercado no garantiza este derecho básico.

Para Barcelona, la iniciativa supone además el reconocimiento de una estrategia desarrollada durante los últimos años para situar la vivienda entre las prioridades de la agenda europea. Collboni ha destacado especialmente el trabajo realizado junto a la red de alcaldes Mayors for Housing, desde la que las ciudades han reclamado mayor capacidad para regular el mercado y proteger las medidas que ya se aplican en España, Cataluña y Barcelona.

Barcelona reclama más capacidad para intervenir en el mercado

El alcalde ha agradecido la labor de la vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera, y del comisario europeo de Vivienda, Dan Jørgensen, por su disposición a escuchar las demandas de los alcaldes y alcaldesas durante aproximadamente un año y medio.

Según Collboni, la propuesta europea avanza en la misma dirección que las políticas impulsadas por Barcelona. El documento, ha señalado, respalda el uso de instrumentos destinados a proteger el acceso a la vivienda y la posibilidad de que los ciudadanos puedan seguir viviendo en la ciudad.

En este marco, el alcalde ha vuelto a defender una de las principales decisiones de su mandato: Barcelona eliminará en 2028 las licencias de viviendas de uso turístico, una medida que, según ha insistido, no tendrá marcha atrás.

El Ayuntamiento calcula que esta decisión permitirá que cerca de 10.000 viviendas recuperen su uso residencial y puedan reincorporarse al parque disponible para los vecinos de Barcelona.


Barcelona amplía ayudas a comunidades para prohibir pisos turísticos

Barcelona amplía ayudas a las comunidades que prohíban pisos turísticos

 


El área tensionada, uno de los ejes destacados

Collboni ha identificado tres elementos de la propuesta europea especialmente relacionados con las reivindicaciones planteadas por Barcelona durante el último año y medio.

El primero es el reconocimiento del concepto de área de mercado tensionado como instrumento de política de vivienda. Esta figura fue introducida en España mediante la Ley de Vivienda impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez y Barcelona se ha convertido en una de las principales ciudades en aplicarla.

El alcalde sostiene que la regulación ha permitido contener los precios de los nuevos contratos de alquiler después de una década de fuertes incrementos, sin que ello haya supuesto, según su valoración, una reducción del número total de viviendas disponibles en el mercado del alquiler de la ciudad.

Para Collboni, que esta herramienta sea incorporada al marco europeo supone un respaldo a la capacidad de España, Cataluña y Barcelona para continuar regulando los alquileres en aquellos territorios donde las dificultades de acceso a la vivienda sean especialmente graves.

Bruselas reconoce el impacto de los pisos turísticos

El segundo aspecto destacado por el alcalde está relacionado directamente con las viviendas destinadas a uso turístico. La propuesta europea contempla que el hecho de retirar viviendas del uso residencial para destinarlas a otros fines, entre ellos el turístico, puede reducir la oferta disponible para los residentes y agravar los problemas de acceso a la vivienda.

Collboni considera especialmente relevante este reconocimiento después de que, según ha señalado, distintos grupos de interés hayan cuestionado esta relación durante los últimos años.

En el caso de Barcelona, el alcalde interpreta que el nuevo marco europeo puede proporcionar mayor seguridad jurídica y herramientas a las administraciones locales para adaptar la regulación a las circunstancias de cada ciudad.

De esta manera, ha reafirmado que el Ayuntamiento mantiene su objetivo de llegar a 2028 con el fin de las licencias de viviendas de uso turístico en Barcelona.

La propuesta también contempla, según ha explicado Collboni, la posibilidad de que las autoridades competentes regulen otros usos no residenciales del suelo y de las viviendas cuando las circunstancias lo hagan necesario.


3 de cada 4 barceloneses respalda retirar las licencias de los pisos turísticos

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«Los pisos deben ser, ante todo, para vivir»

El alcalde ha situado estas medidas dentro de una concepción concreta del modelo de ciudad. Frente a la idea de que la regulación de la vivienda supone necesariamente un conflicto entre actividad económica y acceso residencial, Collboni ha planteado el debate en términos de qué uso debe prevalecer en el parque inmobiliario.

Su apuesta pasa por una Barcelona habitable, diversa y cohesionada, con barrios en los que puedan continuar viviendo trabajadores, jóvenes, personas mayores y familias.

El objetivo, ha señalado, es evitar que el aumento del coste de la vivienda termine expulsando a quienes desarrollan su vida en la ciudad. En este sentido, ha definido como una de las principales prioridades de Barcelona garantizar el derecho a permanecer en la ciudad.

La tesis defendida por el alcalde es que una ciudad únicamente puede ser sostenible si las personas que trabajan, viven y mantienen su actividad cotidiana en ella tienen la posibilidad de seguir residiendo allí.

El aval europeo abre una segunda etapa

Collboni también ha reivindicado el papel desempeñado por Barcelona y por la red Mayors for Housing en el debate europeo sobre la vivienda. En su opinión, la propuesta presentada en Bruselas demuestra que las ciudades que reclamaban una mayor intervención pública no estaban actuando de forma aislada ni en una dirección equivocada.

El alcalde considera que Europa ha dado ahora un paso significativo al reconocer la necesidad de dotar a las administraciones de más capacidad de actuación frente a la crisis habitacional.

No obstante, ha advertido de que la presentación de la propuesta no supone el final del proceso. Barcelona pretende participar en una segunda fase orientada a mantener la ambición del proyecto durante su tramitación y conseguir que el futuro marco europeo garantice de manera clara las competencias de los gobiernos y las ciudades para intervenir ante los problemas de vivienda.

Collboni ha cerrado su declaración reafirmando que Barcelona seguirá trabajando con otras ciudades europeas para defender tres principios: la vivienda como derecho, los pisos como espacios destinados a vivir y el derecho de los ciudadanos a permanecer en Barcelona.