Acuerdo entre el Ayuntamiento y el Puerto para reducir las terminales de cruceros

Barcelona limita el crecimiento de cruceros y moderniza su puerto con una inversión de 185 millones

El Ayuntamiento y el Puerto de Barcelona firman un acuerdo para reducir las terminales de cruceros, promover la movilidad sostenible y avanzar hacia un modelo portuario más eficiente y respetuoso con la ciudad

El Ayuntamiento de Barcelona y el Puerto han formalizado este jueves un nuevo protocolo de colaboración para reordenar la actividad de cruceros, apostando por la sostenibilidad y la modernización de infraestructuras. El acuerdo contempla una reducción progresiva de las terminales del muelle Adossat, que pasarán de siete a cinco. Las antiguas terminales A, B y C serán demolidas, y se construirá una nueva terminal más eficiente en el lugar de la actual C.

Esta transformación implicará también una rehabilitación de 610 metros del muelle Adossat, donde se ubican las terminales A y B. La intervención contará con una inversión de 50 millones de euros y permitirá incorporar sistemas de conexión eléctrica a puerto (OPS), con el fin de reducir emisiones durante la estancia de los barcos.

Configuración final: cinco terminales adaptadas a los nuevos estándares

Con la reestructuración, el muelle quedará compuesto por cuatro terminales privadas (D, E, G y H) y una pública (la nueva terminal C). Esta última priorizará la operativa de puerto base y los cruceros de menor tamaño, con el objetivo de maximizar el valor añadido y minimizar el impacto ambiental.

Según el presidente del Puerto de Barcelona, José Alberto Carbonell, este acuerdo “culmina un proceso de modernización iniciado hace años” y refuerza la competitividad de Barcelona en el ámbito portuario.

Un plan ambicioso de movilidad sostenible

Además de la reorganización portuaria, el protocolo recoge un plan integral de movilidad con tres grandes líneas de actuación:

  1. Desdoblamiento del puente Porta d’Europa, incorporando carriles para bicicletas y peatones, y mejorando la conexión del muelle. Inversión estimada: 90 millones de euros.

  2. Creación de un corredor urbano en el frente litoral de Montjuïc, exclusivo para transporte público, taxis, VTC, bicicletas y peatones. Este eje unirá plaza Drassanes con la Zona Franca, facilitando la movilidad vecinal e integrando mejor el tráfico de cruceristas. Inversión prevista: 10 millones de euros.

  3. Elaboración de un estudio sobre la movilidad generada por los cruceros, que incluirá medidas como servicios de lanzadera, sistemas de monitorización en tiempo real, y pantallas informativas distribuidas por la ciudad para evitar aglomeraciones en puntos turísticos clave.

185 millones para transformar el modelo turístico marítimo

En total, las actuaciones previstas supondrán una inversión público-privada de 185 millones de euros, que se suman a los 265 millones del acuerdo firmado en 2018. Gracias a aquel acuerdo, la actividad crucerista se ha trasladado del centro de la ciudad al muelle Adossat, liberando espacio para usos ciudadanos.

El alcalde Jaume Collboni ha remarcado la relevancia del acuerdo:

“Por primera vez se pone un límite real al crecimiento del turismo de cruceros en Barcelona. Esto es fundamental para una gestión equilibrada del turismo en la ciudad”.

También ha recordado que, entre 2018 y 2024, el número de cruceristas ha crecido un 20%, motivo por el cual el nuevo protocolo incorpora medidas más estrictas de regulación.

Calendario previsto de actuaciones

  • 2026: Cierre de la terminal de Barcelona Sud y derribo de la actual terminal C.
  • 2027: Inicio de la construcción de la nueva terminal pública en Adossat (capacidad para 7.000 pasajeros); entrada en funcionamiento de la terminal G; comienzo de las obras del puente Porta d’Europa.
  • 2028: Inauguración de la nueva terminal C; demolición de las terminales A y B; rehabilitación del muelle e instalación del sistema OPS.
  • 2029: Puesta en marcha del nuevo corredor urbano entre Drassanes y la Zona Franca.
  • 2030: Terminal C totalmente operativa.

Un nuevo enfoque para el turismo de cruceros

Este protocolo marca un punto de inflexión en el modelo turístico marítimo de Barcelona. Aunque el sector de cruceros representa un importante motor económico, ambas administraciones reconocen que requiere regulación, planificación y responsabilidad ambiental.

El acuerdo consolida el compromiso conjunto del Puerto y del Ayuntamiento con un turismo marítimo más ordenado, eficiente y respetuoso con el entorno urbano.