La antigua Bòbila Carmen se convertirá en un nuevo espacio cultural para el barrio
El Ayuntamiento de Barcelona ha iniciado la rehabilitación del edificio de la antigua Bòbila Carmen, también conocida como Bòbila de la Teixonera, con el objetivo de transformarla en un centro cultural y asociativo de referencia. Este proyecto no solo permitirá preservar el valor patrimonial del inmueble, sino también revitalizar el entorno urbano exterior.
Con una inversión estimada en 6,3 millones de euros, el plan se enfoca en impulsar la vida cultural y social en el barrio de La Teixonera, dentro del distrito de Horta-Guinardó. Además de recuperar un edificio emblemático, el proyecto pretende convertirse en un referente de ciudad en promoción cultural.
La última fábrica de ladrillos de Barcelona renace con un nuevo propósito
La Bòbila Carmen es la última fábrica de ladrillos aún conservada en la ciudad y permaneció en actividad durante más de un siglo, desde su construcción en 1906. Actualmente en desuso, su reconversión permitirá acoger actividades culturales y comunitarias, devolviéndole vida a través de su integración como equipamiento para entidades locales.
Un diseño arquitectónico que respeta el pasado y mira al futuro
El inmueble tiene forma rectangular, con una superficie total de 780 m², 55 metros de largo y 14 de ancho, distribuido en dos plantas con funciones muy diferenciadas:
La planta baja, una antigua galería donde se cocía cerámica.
La planta superior, un espacio diáfano utilizado antiguamente para aplicar calor al material.
El proyecto de rehabilitación prevé mantener los elementos originales del edificio, restaurando bóvedas, fachadas y estructura, al tiempo que lo adapta a nuevos usos.
Nuevos espacios para entidades y actividades culturales
En la planta baja se habilitarán 10 salas de unos 25 m² cada una, organizadas a través de un pasillo central. Los extremos del edificio acogerán los servicios comunes: escaleras, ascensores y baños.
Por su parte, la planta superior alojará una sala principal de 370 m², equipada con vestuarios, almacenes, un gran ventanal y un porche. Este nivel incluirá también dos salas de ensayo y una sala polivalente de forma cuadrada, con acceso independiente, diseñada para múltiples usos comunitarios y culturales.
Se añadirá una nueva estructura a dos aguas similar a la original, así como una celosía cerámica decorativa, reforzando así la estética industrial histórica del edificio.
Sostenibilidad y eficiencia energética como pilares del proyecto
La intervención abarcará un total de 1.623 m² construidos. Uno de los objetivos clave es aprovechar la inercia térmica del edificio original mediante técnicas bioclimáticas pasivas y sistemas de alta eficiencia energética, minimizando así el impacto ambiental de la rehabilitación.
Las obras tendrán una duración prevista de 18 meses.
También se renovará el espacio exterior del edificio
Además de la restauración del edificio, el Ayuntamiento desarrollará un segundo proyecto para adecuar los accesos y el entorno exterior. Este plan contempla la creación de una plataforma pública entre la calle Trueba y la plaza de Adolf Marsillach, con el objetivo de generar un espacio de bienvenida que actúe como vestíbulo principal del nuevo equipamiento.
La intervención abarcará una superficie de 280 m² e incluirá una zona verde y mobiliario urbano, como bancos para el descanso. La duración estimada de estas obras será de aproximadamente cinco meses.






























