Barcelona quiere poner freno a los cruceros de escala con una fuerte subida de la tasa turística
El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha anunciado su intención de reducir al mínimo e incluso eliminar los cruceros de escala que llegan a la capital catalana y cuyos pasajeros solo permanecen unas horas en la ciudad. Para ello, el Ayuntamiento plantea duplicar la tasa turística aplicada a estos visitantes, pasando de cuatro a ocho euros por persona y día en los próximos meses.
El Ayuntamiento endurece su postura contra la masificación turística
Según explicó el alcalde durante una entrevista en Betevé, el objetivo del consistorio es desincentivar un modelo turístico que considera poco beneficioso para Barcelona. El gobierno municipal sostiene que los cruceros de corta estancia generan una fuerte presión sobre el espacio público y los servicios de la ciudad, especialmente en las zonas más saturadas, mientras que el impacto económico sobre el comercio local sería limitado.
Collboni recordó además que ya existe un acuerdo entre el Ayuntamiento y el Puerto de Barcelona para reducir el número de terminales de cruceros de siete a cinco, una medida con la que se pretende disminuir la llegada diaria de cruceristas a la ciudad.
La subida de la tasa podría ir todavía más allá
La intención inicial era incrementar el recargo turístico de forma progresiva hasta 2029, pero el consistorio quiere acelerar el calendario y aplicar el máximo previsto mucho antes. Además, el gobierno municipal ya habría iniciado conversaciones con la Generalitat para estudiar la posibilidad de eliminar el límite actual de la tasa turística y encarecer todavía más las escalas de cruceros en el futuro.
Con esta medida, Barcelona busca reforzar un modelo turístico centrado en visitantes de mayor estancia y vinculado a congresos, ferias y actividad económica de mayor valor añadido.
Collboni vincula el turismo con el problema de la vivienda
Durante su intervención, el alcalde también defendió las políticas impulsadas por el Ayuntamiento en materia de vivienda y reiteró que Barcelona eliminará los pisos turísticos en 2028. Según aseguró, el objetivo es que el turismo “esté al servicio de la ciudad y no al revés”.
Además, anunció nuevas promociones de vivienda pública y defendió la regulación del mercado del alquiler como herramienta para contener los precios en la ciudad.
































