Casa Figuerola y Museo Palmero: historia, arte y Don Quijote

Casa Figuerola y Museo Palmero: arte, historia y leyendas en una masía del siglo XV

La Casa Figuerola, también conocida como Can Fuster o Can Figuerola, en el barrio de La Clota, dentro del distrito de Horta-Guinardó, alberga actualmente el Museo Palmero, un espacio que combina patrimonio arquitectónico, historia y pintura. La antigua masía, vinculada a los condes de Figuerola, conserva una colección permanente de 125 obras relacionadas con el universo de Don Quijote, de Miguel de Cervantes.

La visita permite descubrir tanto el edificio histórico como el legado artístico de la familia de pintores Palmero, que ha mantenido su vínculo con esta antigua residencia.

Una colección dedicada al universo de Don Quijote

Uno de los principales atractivos del museo es su colección pictórica, formada por obras de la saga Palmero. El conjunto reúne 125 pinturas centradas en escenas y personajes de Don Quijote, ofreciendo una particular interpretación artística de la obra de Cervantes.

Pero el interés de la visita no se limita a las pinturas. El propio edificio constituye uno de los elementos destacados del recorrido, ya que se trata de una masía del siglo XV protegida como patrimonio.

Un mural sobre el origen del escudo de Cataluña

En el interior de la masía destaca especialmente un mural realizado al fresco y a escala natural que representa una de las leyendas relacionadas con el origen del escudo de Cataluña.

La escena muestra a Guifré el Pilós dibujando las cuatro barras sobre un escudo con la sangre procedente de una herida mortal. La obra se integra dentro del conjunto artístico que puede contemplarse durante la visita.

El inmueble también permite acceder a una cueva milenaria vinculada a la tradición popular. Según la leyenda, este espacio habría servido de escondite al bandolero Joan de Serrallonga y podría haber estado conectado con la zona de Collserola.

Muebles y objetos históricos conservados en la masía

Además de las pinturas, la Casa Figuerola mantiene diferentes elementos que permiten aproximarse a la historia del inmueble. En sus estancias todavía pueden encontrarse muebles originales, piezas de cerámica y objetos relacionados con el arte sacro.

Estos elementos contribuyen a conservar el carácter histórico de la antigua masía y completan la experiencia más allá de la colección pictórica.

La antigua residencia de los condes de Figuerola

La construcción también está vinculada a la historia del condado de Figuerola, creado el 12 de enero de 1718 por el archiduque Carlos de Austria, pretendiente a la Corona hispánica.

Durante su historia, la masía fue conocida también como Can Fuster y sirvió como residencia de los condes de Figuerola. El edificio conserva parte de sus características originales, entre ellas una fachada de piedra con ventanas de inspiración gótica.

En su interior destacan también diferentes túneles y corredores subterráneos que forman parte de la estructura histórica de la finca.

De finca agrícola a museo de arte

Con el crecimiento y la urbanización del entorno, la propiedad fue perdiendo progresivamente parte de los terrenos que originalmente estaban destinados a usos agrícolas.

La masía consiguió evitar su demolición gracias a la intervención del pintor Alfredo Palmero de Gregorio (1901-1991), quien adquirió el inmueble y emprendió su rehabilitación.

Posteriormente, el espacio pasó a convertirse en el Museo de Arte Palmero, consolidando su doble función como lugar de conservación del patrimonio arquitectónico y como espacio dedicado al legado artístico de la saga Palmero.