Los Bomberos realizan un simulacro de incendio forestal en Collserola

Simulacro de gran incendio forestal en Collserola: un ejercicio vital de prevención y coordinación

Este martes por la tarde, el Servicio de Protección Civil, Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento de Barcelona (SPCPEIS) llevó a cabo un simulacro de incendio forestal de gran magnitud en la sierra de Collserola, en el que intervinieron numerosos cuerpos de emergencia y seguridad.

En el operativo, además de los Bomberos de Barcelona, también participaron los Bomberos de la Generalitat, Protección Civil de la Generalitat, Agentes Rurales, Mossos d’Esquadra, Guàrdia Urbana, Policía Local de Sant Cugat, Emergencias Sociales de Barcelona, el Consorcio de Collserola y vecinos de los barrios de Vallvidrera y el Cim del Tibidabo que integran los planes de autoprotección barrial.

Un incendio realista con alto potencial destructivo

El escenario planteaba un incendio originado en un solar al final de la calle Bellesguard durante una tarde calurosa de julio. Se simuló un patrón de fuego topográfico litoral, muy común en la vertiente sur de la sierra.

El incendio avanzó rápidamente desde la olla natural hacia la cresta, poniendo en riesgo infraestructuras sensibles como el Parque del Tibidabo, la Torre de Collserola, la Escuela Judicial, el Observatorio Fabra, residencias de mayores y centros escolares. El viento del suroeste, simulado con fuerza, propició la propagación hacia Sant Cugat del Vallès, afectando a un total de 145 hectáreas.

El objetivo: mejorar la respuesta ante emergencias reales

El teniente de alcalde de Prevención y Seguridad, Albert Batlle, destacó que este ejercicio buscaba poner a prueba la coordinación entre cuerpos de emergencia, revisar la aplicación de planes de emergencia, evaluar las medidas de protección para la población e infraestructuras críticas y, sobre todo, detectar oportunidades de mejora.

Este ha sido el primer simulacro conjunto entre los Bomberos de Barcelona y los Bomberos de la Generalitat que contempla la propagación del fuego fuera del término municipal de Barcelona.

Una respuesta estructurada desde múltiples frentes

El ejercicio comenzó con la recepción de un aviso al 112, alrededor de las 16 h, que informaba de un incendio en la montaña de Collserola. La primera intervención fue ejecutada por el SPCPEIS, que desplegó 10 vehículos y 30 efectivos, y realizó una rápida evaluación del comportamiento del fuego, delimitando su avance hasta la llegada de refuerzos.

Se activaron protocolos de confinamiento de vecinos y visitantes, especialmente en el Parque de Atracciones del Tibidabo, siguiendo los planes de autoprotección vigentes. En paralelo, se estableció el Centro de Mando Avanzado en la calle Isaac Newton para coordinar las acciones.

Actuación sanitaria y gestión de personas afectadas

El Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM) se movilizó para atender a dos personas afectadas simuladamente. Se activaron cuatro unidades sanitarias, incluyendo una Unidad de Soporte Vital Avanzado, y se implementó el protocolo de Incidente con Múltiples Víctimas (IMV).

Además, se utilizó por primera vez una plataforma digital para la gestión de personas afectadas, permitiendo la trazabilidad de los pacientes desde el contacto inicial hasta su derivación a centros sanitarios.

Investigación, orden público y atención psicosocial

El Cuerpo de Agentes Rurales asumió las funciones de investigación del origen del fuego y cálculo de la superficie afectada, utilizando drones, perros especializados en acelerantes, mapas digitales y unidades móviles de control.

Por su parte, la Guàrdia Urbana, Mossos d’Esquadra y la Policía Local de Sant Cugat garantizaron la movilidad, la seguridad perimetral, la evacuación o confinamiento ordenado y la información a la ciudadanía.

El Centro de Urgencias y Emergencias Sociales de Barcelona se encargó de prestar apoyo emocional, alojamiento de emergencia y acompañamiento social a los afectados.

Una lección para todos: prevenir salva vidas

Este ejercicio demuestra que la preparación y la coordinación entre cuerpos de emergencia y la ciudadanía son fundamentales para minimizar los efectos de un incendio forestal.

La simulación, además de poner a prueba la capacidad operativa, busca crear conciencia colectiva sobre el riesgo real que suponen los incendios, especialmente en épocas de sequía y calor extremo. La autoprotección, la planificación y la implicación ciudadana son tan importantes como la intervención profesional.