Sant Joan de Déu inaugura La Bastida para prevenir el sinhogarismo entre jóvenes vulnerables
Sant Joan de Déu Serveis Socials Barcelona ha inaugurado este lunes La Bastida, un nuevo equipamiento destinado a jóvenes que se encuentran en situación de vulnerabilidad y que busca prevenir posibles situaciones de sinhogarismo mientras les acompaña en su camino hacia la emancipación.
El proyecto dispone de 27 apartamentos individuales y plantea un modelo de atención integral que combina el acceso a una vivienda con formación, orientación laboral, apoyo emocional y el desarrollo de competencias necesarias para afrontar la vida cotidiana de manera autónoma.
Vivienda, formación y empleo para favorecer la autonomía
La Bastida nace con una vocación principalmente preventiva. El objetivo es intervenir antes de que jóvenes que han estado bajo tutela o que atraviesan circunstancias de especial vulnerabilidad puedan acabar en una situación de sinhogarismo.
El proyecto centra su intervención en tres pilares fundamentales para construir un proyecto de vida independiente: una formación adecuada, el acceso a un empleo de calidad y disponer de una vivienda digna.
A través de este acompañamiento, la iniciativa pretende facilitar la transición desde la adolescencia hacia la edad adulta y proporcionar herramientas que permitan a los jóvenes avanzar progresivamente hacia una vida autónoma.
Una iniciativa que implica a administraciones y entidades sociales
La inauguración contó con la participación de Salvador Maneu, director de Sant Joan de Déu Servicios Sociales; Josep Pifarré, director de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios Provincia de España, y Raúl Moreno, consejero de Derechos Sociales e Inclusión de la Generalitat de Catalunya.
El acto también reunió a representantes de las administraciones públicas, entidades sociales, empresas colaboradoras y jóvenes que participan en el proyecto.
Durante su intervención, Maneu destacó que La Bastida representa una apuesta por la emancipación de los jóvenes y la creación de oportunidades educativas y profesionales que les permitan desarrollar un proyecto de vida propio. También señaló la necesidad de afrontar de manera colectiva el aumento del sinhogarismo juvenil y defendió la colaboración entre administraciones, entidades, empresas y ciudadanía.
Pifarré, por su parte, vinculó el proyecto con la tradición de cuidado que forma parte de la misión de Sant Joan de Déu. Según explicó, La Bastida combina vivienda, formación, empleo y acompañamiento personalizado, además de poner de relieve la importancia de las alianzas entre instituciones públicas y organizaciones sociales.
Un modelo basado en el acompañamiento
La Bastida se ha desarrollado a partir de la colaboración entre diferentes actores con la intención de convertirse en un espacio de referencia para el acompañamiento de jóvenes vulnerables y generar experiencias que puedan servir de aprendizaje para iniciativas similares en otros territorios.
Durante la presentación se organizó también un espacio de diálogo en el que profesionales del proyecto, empresas colaboradoras y representantes del ámbito asociativo explicaron su experiencia durante la transformación del equipamiento y la puesta en marcha de la iniciativa.
El director de La Bastida, Tòfol Marquès Benejam, subrayó que el proyecto va más allá de proporcionar un lugar donde vivir. Lo definió como un espacio destinado a acompañar a jóvenes que se encuentran en una etapa de transición entre la adolescencia y la madurez.
Marquès también destacó la importancia de que los jóvenes participen activamente en la comunidad durante su estancia, con el objetivo de que puedan trasladar las herramientas y aprendizajes adquiridos a su vida posterior a La Bastida.
Los jóvenes, protagonistas del proyecto
Los propios participantes también tuvieron la oportunidad de explicar qué supone para ellos disponer de este recurso. Yassine Ait Ikkou señaló que La Bastida le está proporcionando apoyo y orientación durante su proceso personal.
Entre los aspectos que más valora se encuentra la posibilidad de contar con un espacio individual propio, algo que, según explica, le permite disponer de mayor tranquilidad para organizar su futuro.
Para Ait Ikkou, tener ese espacio facilita tareas como estudiar, planificar sus objetivos y pensar en el proyecto de vida que quiere construir, elementos que forman parte del proceso de emancipación que La Bastida pretende acompañar.































