El caos en el acceso al puerto de Barcelona pone en riesgo cruceros y vuelos: “Hay quien pierde el barco”

Los taxistas denuncian atascos “descomunales” en los accesos a las terminales de cruceros, con esperas que en algunos días han superado las tres horas. Élite Taxi Barcelona reclama soluciones ante un problema que se repite especialmente durante los fines de semana y que se ha agravado con la temporada alta de cruceros.

Atascos de hasta tres horas para entrar y salir del puerto

El acceso a las terminales de cruceros del puerto de Barcelona se ha convertido en un auténtico cuello de botella para el taxi y para miles de viajeros. Así lo ha denunciado el presidente de Élite Taxi Barcelona, Oliver Contel, que asegura que los conductores se encuentran con un tráfico “absolutamente descomunal” tanto para entrar como para salir del recinto portuario.

El problema se hace especialmente evidente los fines de semana y, sobre todo, los domingos, una jornada en la que habitualmente se concentra un elevado número de operaciones de embarque y desembarque de cruceros.

Según Contel, algunos días los taxistas han registrado esperas superiores a tres horas para poder acceder o abandonar la zona de las terminales. Una situación que, además de bloquear durante horas a los vehículos, tiene consecuencias directas sobre los pasajeros.

Pasajeros que llegan tarde al crucero y pierden sus vuelos

Uno de los aspectos más preocupantes de esta situación es que el atasco está provocando que algunos usuarios que han contratado un taxi precisamente para garantizar un desplazamiento rápido y puntual acaben perdiendo sus cruceros o los vuelos de regreso.

“Hay quien ha perdido el vuelo o incluso ha perdido el crucero”, ha explicado Contel, quien recuerda que muchos de estos pasajeros habían solicitado el servicio con una antelación prudencial.

El problema resulta especialmente grave en el caso de los viajeros que desembarcan de un crucero y necesitan desplazarse directamente al aeropuerto de Barcelona. Si el taxi queda atrapado durante horas en los accesos del puerto, el margen de seguridad con el que cuenta el pasajero desaparece.

“El estrés es horroroso, la gente se vuelve loca”, ha advertido el presidente de Élite Taxi. En algunos casos, los pasajeros no tienen otra alternativa que perder el vuelo y permanecer en Barcelona hasta poder conseguir otra conexión.

El problema comienza en Drassanes y se extiende hasta el Moll Adossat

Los taxistas sitúan uno de los principales puntos de congestión en el entorno de la plaza de las Drassanes y la salida 20 de la Ronda Litoral, desde donde se canaliza buena parte del tráfico hacia el puente de la Porta d’Europa y el Moll Adossat, donde están situadas las principales terminales de cruceros.

Durante los fines de semana coinciden en estos accesos taxis, vehículos particulares y autocares que trasladan a los cruceristas, generándose una acumulación de tráfico que termina bloqueando los accesos.

El resultado es una cadena de retenciones que afecta tanto a los vehículos que intentan llegar hasta las terminales como a aquellos que necesitan abandonar el puerto con pasajeros.

Casi 20.000 pasajeros pueden coincidir en el Moll Adossat

La situación no es nueva. Informaciones publicadas recientemente por Barna Diario ya alertaban de largas colas de taxis y de jornadas en las que la acumulación de cruceristas en el Moll Adossat alcanzaba cifras próximas a 20.000 pasajeros.

La concentración de miles de viajeros en pocas horas, unida a la limitada capacidad de los accesos, genera un efecto embudo que termina repercutiendo directamente sobre el transporte público y, especialmente, sobre el taxi.

En otra de las jornadas denunciadas por el sector, los taxistas llegaron a esperar alrededor de dos horas para poder recoger viajeros. Un tiempo de espera que resulta difícilmente compatible con la función de un servicio público que debe garantizar rapidez, disponibilidad y conexión con otros medios de transporte.

El taxi queda atrapado y Barcelona pierde vehículos disponibles

Para el sector del taxi, el problema tiene además una segunda consecuencia que afecta al conjunto de la ciudad. Cada taxi que permanece dos o tres horas atrapado en los accesos del puerto es un taxi que deja de prestar servicio en el resto de Barcelona.

Esto significa que las retenciones no solo perjudican al conductor que permanece bloqueado, sino que reducen la oferta de taxis disponible en otras zonas de la ciudad durante periodos de elevada demanda.

El taxi acude al puerto precisamente porque ofrece a los pasajeros un servicio puerta a puerta y una conexión rápida con el centro de Barcelona, las estaciones y el aeropuerto. Sin embargo, cuando los accesos quedan colapsados, la propia infraestructura portuaria termina anulando las ventajas de ese servicio.

Élite Taxi ya ha trasladado el problema a las autoridades

Oliver Contel asegura que Élite Taxi Barcelona ya ha trasladado la situación a las autoridades portuarias, aunque lamenta que hasta ahora “nadie acaba de responder nada” que permita entender por qué el problema se ha agravado de esta manera.

“No entendemos por qué está pasando, por mucho que investiguemos no encontramos una respuesta”, ha señalado.

Desde el sector también valoran positivamente que los responsables de la organización de los cruceros estén preocupados por la situación. Según Contel, han solicitado la colaboración de los taxistas para intentar encontrar soluciones.

Sin embargo, el presidente de Élite Taxi considera que las soluciones planteadas hasta ahora por las autoridades del Puerto no son suficientes para resolver un problema que se repite cada vez con mayor frecuencia.

Una situación que exige soluciones antes de que llegue a más pasajeros

El taxi reclama que se actúe antes de que el problema alcance una dimensión todavía mayor. Barcelona es uno de los principales destinos de cruceros del Mediterráneo y durante los meses de mayor actividad la presión sobre los accesos al Moll Adossat aumenta considerablemente.

La cuestión, por tanto, no es únicamente la comodidad de los taxistas. Está en juego la movilidad de miles de pasajeros y la posibilidad de que puedan llegar a tiempo a sus cruceros, vuelos y conexiones ferroviarias.

Los taxistas consideran necesario revisar la gestión del tráfico en los accesos a las terminales, especialmente durante las jornadas de mayor concentración de operaciones. El objetivo debería ser evitar que un pasajero que ha reservado un taxi con tiempo suficiente termine perdiendo un barco o un vuelo simplemente porque el acceso al puerto permanece colapsado durante horas.

El problema lleva semanas repitiéndose y el sector reclama que las autoridades dejen de tratarlo como una incidencia puntual y afronten de una vez un problema de movilidad que afecta al taxi, a los cruceristas y al conjunto de Barcelona.