Barcelona plantea elevar la fiscalidad turística con más impuestos a cruceros y alojamientos
El Gobierno municipal de Barcelona llevará a la Comisión extraordinaria de Economía y Hacienda del próximo martes 22 de septiembre dos propuestas para modificar las ordenanzas fiscales y aumentar la contribución del sector turístico a las arcas municipales.
Las medidas contemplan un incremento del recargo aplicado a los cruceros de corta estancia y una subida del IBI diferenciado para las actividades de ocio y hostelería.
Más impuestos para los cruceros de corta estancia
El Ayuntamiento propone elevar progresivamente, hasta 2030, el recargo que pagan los cruceros que permanecen menos de 12 horas en Barcelona. La tarifa pasaría de los 5 euros actuales a un máximo de 24 euros, el límite establecido recientemente por la legislación catalana.
El teniente de alcaldía de Economía, Vivienda, Hacienda y Turismo, Jordi Valls, ha defendido que la reforma forma parte de la estrategia municipal para que el turismo contribuya en mayor medida a las finanzas públicas, mientras se mantiene congelada la fiscalidad que afecta a las familias.
Según las previsiones del consistorio, el aumento podría generar 23,7 millones de euros adicionales en 2031. Sin embargo, Valls ha asegurado que el objetivo principal no es incrementar los ingresos, sino reducir la actividad de los cruceros de corta duración, en línea con la voluntad expresada por el alcalde Jaume Collboni el pasado mes de mayo.
Subida del IBI para ocio y hostelería
El segundo expediente plantea incrementar el tipo del IBI específico de Ocio y Hostelería del 1,17 % al 1,3 %, el máximo previsto.
El Ayuntamiento calcula que esta modificación tendrá un impacto de 4,7 millones de euros en sus ingresos. De esta cantidad, 3,8 millones procederían directamente del cambio normativo, mientras que los 900.000 euros restantes se atribuyen a la revisión catastral realizada en 2018.
Continuidad de las políticas de gestión turística
Las dos medidas se suman a otras iniciativas impulsadas por el Ayuntamiento para regular y gestionar la actividad turística en Barcelona. Entre ellas se encuentran la creación de la Zona Bus 4.0, destinada a mejorar el estacionamiento de los autocares turísticos, y el aumento hasta 18 euros del precio de entrada al Park Güell.
También se incluye el acuerdo con el Puerto de Barcelona para reducir de siete a cinco las terminales de cruceros, así como la decisión de extinguir las licencias 2028.
Con estas propuestas, el Gobierno municipal pretende avanzar en un modelo de gestión turística que incremente la contribución del sector y reduzca determinadas externalidades asociadas a su actividad.
































