La prisión abierta de la Zona Franca abrirá en enero

La nueva prisión de régimen abierto de la Zona Franca abrirá en enero con 400 internos

El nuevo centro penitenciario de régimen abierto de la Zona Franca de Barcelona empezará a funcionar en enero, cuatro meses más tarde de lo previsto inicialmente. La instalación debía entrar en servicio en septiembre, pero su puesta en marcha se ha aplazado debido principalmente a cuestiones relacionadas con la organización y configuración de la plantilla.

La previsión es que el equipamiento reciba unos 400 internos en el momento de su apertura, mientras que la ocupación aumentará progresivamente hasta alcanzar su capacidad máxima, situada en 800 plazas.

El principal obstáculo: organizar la plantilla

Las obras del centro y la instalación de los servicios necesarios ya han concluido dentro de los plazos previstos. El retraso responde ahora a las dificultades para definir la estructura de personal, una cuestión que continúa negociándose con los sindicatos.

El modelo de funcionamiento será distinto al de una prisión convencional. Al estar pensado principalmente para personas que cumplen condena en tercer grado, muchos internos desarrollarán buena parte de su actividad diaria fuera del centro y no pasarán allí la noche. Por este motivo, las necesidades de vigilancia nocturna serán menores y será necesario adaptar los actuales turnos de los funcionarios.

El mayor centro de Cataluña para internos en tercer grado

Una vez entre en funcionamiento, la instalación de la Zona Franca se convertirá en el mayor centro penitenciario de Cataluña destinado a internos clasificados en tercer grado. Será, además, el segundo complejo de la comunidad diseñado específicamente para este régimen, después del ubicado en Tarragona.

El recinto dispondrá de hasta 800 plazas, repartidas en dos módulos de cuatro plantas. Las habitaciones tendrán capacidad para cuatro personas y estarán adaptadas a un modelo de alojamiento pensado para internos en situación de semilibertad.

Un diseño alejado del modelo de prisión tradicional

El centro está situado entre la calle A y la calle 1 de la Zona Franca, cerca de la estación de la Línea 10 Sur, el puerto de Barcelona y la ronda del Litoral.

Su arquitectura también refleja el carácter abierto del equipamiento. No tendrá los tradicionales muros perimetrales, rejas ni concertinas, y los elementos de seguridad interiores serán menos visibles que en una prisión convencional.

El diseño responde al perfil de sus usuarios: personas en tercer grado penitenciario que realizan buena parte de su vida cotidiana fuera de las instalaciones.

La nueva prisión permitirá reorganizar la red penitenciaria

El centro estará destinado a hombres procedentes de Trinitat y Wad-Ras y contará inicialmente con 600 plazas para internos en régimen de semilibertad. La infraestructura permitirá aumentar en 200 las plazas disponibles para este tipo de cumplimiento y concentrar en un mismo espacio distintos servicios administrativos y de tratamiento.

La apertura de la Zona Franca supondrá también un cambio relevante en la red penitenciaria de Barcelona. El nuevo equipamiento permitirá avanzar hacia el cierre definitivo de la prisión de Trinitat Vella, que será sustituida progresivamente por este modelo basado en el régimen abierto.