Pintan de rojo cuatro cruces en Balmes para prohibir giros desde el carril bus-taxi

Barcelona pinta de rojo cuatro cruces de Balmes para mejorar la circulación de taxi y bus

El Ayuntamiento de Barcelona ha iniciado una prueba piloto en la calle de Balmes con el objetivo de conseguir que los autobuses puedan circular con mayor fluidez. La actuación consiste en pintar de rojo determinados cruces para impedir que los vehículos particulares utilicen el carril bus cuando necesitan realizar un giro hacia la derecha.

La medida afecta inicialmente a cuatro intersecciones situadas entre la avenida Diagonal y la Gran Via. Los puntos escogidos corresponden a los cruces de las calles Còrsega, Provença, Mallorca y Diputació.

A partir de ahora, los conductores que quieran efectuar el giro deberán desplazarse al segundo carril de circulación. Además, tendrán que respetar la prioridad de los autobuses cuando estos tengan que atravesar la intersección.

El objetivo es aumentar la velocidad del servicio público

La intervención busca reducir uno de los elementos que dificultan la circulación de los autobuses por este tramo de Balmes. Las líneas V15, 7 y 67 se beneficiarán directamente de la actuación.

Según los datos municipales, la velocidad media de los autobuses en el conjunto de Barcelona se sitúa en 11,4 kilómetros por hora. Sin embargo, determinados tramos de la calle de Balmes registran velocidades inferiores, que no llegan a los 8 km/h.

Aunque la diferencia pueda parecer reducida, el Ayuntamiento considera que unos pocos kilómetros por hora tienen una repercusión importante cuando se trasladan al conjunto de una red de transporte público con un elevado número de usuarios.

La prueba tendrá una duración aproximada de seis meses. Una vez finalizado este periodo, se analizarán los resultados para comprobar si la intervención ha permitido mejorar la velocidad comercial de los autobuses.


Semana Europea de la Movilidad 2026 en Barcelona

 

Semana Europea de la Movilidad 2026 en Barcelona

 


Balizas y un semáforo para reforzar la prioridad

La pintura roja será solo uno de los elementos que se incorporarán en estos cruces. La actuación también contempla la instalación de balizas o fitones para separar el carril bus antes del paso de peatones.

El Ayuntamiento colocará además un semáforo intermitente destinado a advertir a los conductores de que los autobuses disponen de prioridad en este punto de la vía.

El sistema no es completamente nuevo en Barcelona. Una fórmula similar funciona desde mayo de 2020 en el cruce de la calle Aragó, donde se ha utilizado para favorecer el paso de los autobuses frente a los vehículos que realizan maniobras de giro.

Una señalización roja que ya se utiliza para bicicletas

Las denominadas alfombras rojas que se están colocando en Balmes tienen una función similar a las que los usuarios de la movilidad ciclista ya conocen en la ciudad.

Este tipo de señalización se emplea desde hace años en determinados cruces de carriles bici para remarcar visualmente los puntos en los que bicicletas y patinetes tienen prioridad.

Ahora el Ayuntamiento traslada esta fórmula a los cruces de Balmes con una finalidad diferente: impedir que los vehículos privados invadan el carril reservado al transporte público para realizar un giro y hacer más fluida la circulación de los autobuses.

La actuación forma parte de la Agenda Bus 2026-2030

La prueba piloto está integrada en las 30 actuaciones previstas en la Agenda Bus 2026-2030, un programa diseñado para continuar mejorando la red de autobuses de Barcelona.

El plan llega después del crecimiento experimentado por el número de usuarios del transporte público durante los últimos años. En 2025 se superaron las 800.000 validaciones diarias en cerca de 60 ocasiones, una cifra que refleja la elevada demanda que soporta actualmente la red.

Ante este aumento de pasajeros, uno de los objetivos prioritarios pasa por conseguir que los autobuses puedan realizar sus recorridos de manera más rápida y regular.

Más velocidad y mejores conexiones

La actuación de Balmes se enmarca, por tanto, en una estrategia más amplia para mejorar la velocidad comercial de los autobuses y optimizar el funcionamiento de la red.

Reducir las interferencias provocadas por los giros de los vehículos particulares puede contribuir a que las líneas que circulan por este eje mantengan recorridos más fluidos y tiempos de viaje más previsibles.

El Ayuntamiento comprobará durante los próximos seis meses si la nueva señalización y las medidas de protección del carril bus consiguen los resultados esperados. A partir de los datos obtenidos se podrá determinar si este sistema debe mantenerse o extenderse a otros puntos de la red de autobuses de Barcelona.