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Barcelona sigue manteniendo mínimos históricos de NO₂ y avanza en la mejora de la calidad del aire

El último informe de Evaluación de la calidad del aire 2024, publicado por la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), confirma que los niveles anuales de dióxido de nitrógeno (NO₂) se mantienen en los niveles más bajos registrados hasta la fecha. Además, los datos correspondientes al primer semestre de 2025 refuerzan esta tendencia a la baja, con descensos de entre un 2% y un 14% respecto al mismo periodo del año anterior, especialmente en áreas afectadas por el tráfico rodado.

Estabilidad en partículas contaminantes y cumplimiento de los límites legales

En cuanto a las partículas PM10 y PM2,5, los registros se han mantenido estables desde 2013 y siguen por debajo de los límites legales vigentes establecidos por la Unión Europea. No obstante, aunque se cumplen los valores actuales, los niveles siguen por encima de los valores guía recomendados por la OMS y de los nuevos límites legales europeos que entrarán en vigor en 2030.

Reducción de la exposición de la población a la contaminación

El informe también analiza el grado de exposición de la ciudadanía a los contaminantes atmosféricos. En 2024, el promedio de exposición al NO₂ fue de 25 µg/m³, el más bajo desde 2018. Sin embargo, el distrito del Eixample sigue siendo la zona con mayores niveles de exposición respecto al resto de la ciudad.

En el caso de las PM2,5, la exposición poblacional se situó en 14 µg/m³, un nivel similar al observado entre 2020 y 2023.

Nuevo marco legal europeo y hoja de ruta municipal

El Parlamento Europeo aprobó en 2024 una nueva directiva de calidad del aire que endurece significativamente los valores límite para los principales contaminantes a partir de 2030, acercándolos a los criterios sanitarios de la OMS. Barcelona ya se encuentra por debajo de los límites actuales, pero deberá intensificar esfuerzos para adaptarse a los futuros valores.

Para ello, el Ayuntamiento está impulsando el Plan Clima, una estrategia dotada con 1.800 millones de euros que contempla acciones para mejorar la calidad del aire y combatir el cambio climático. Entre ellas destacan la expansión de zonas verdes, la mejora del transporte público, la ampliación de la red ciclista y el impulso de una movilidad más sostenible.

Menor contaminación, mayor salud pública

Entre 2020 y 2024, el impacto de la contaminación en la salud ha sido un 32% inferior al observado entre 2018 y 2019. De cumplirse los objetivos marcados para 2030, esta reducción podría alcanzar el 38% adicional. La mejora en la calidad del aire tendría efectos positivos claros:

  • Reducción del 8% en las muertes naturales atribuibles a la contaminación (13% en 2018–2019)
  • Disminución del 36% en los nuevos casos de asma infantil (51% en años anteriores)
  • Reducción del 12% en los nuevos diagnósticos de cáncer de pulmón (frente al 17% previo)

Recomendaciones clave del informe

El documento finaliza con un conjunto de recomendaciones para seguir avanzando en la mejora de la calidad del aire:

  • Reducción estructural del tráfico motorizado, con beneficios colaterales como menor ruido, menos siniestralidad y mayor uso del espacio público.
  • Fomento de la movilidad activa (caminar y bicicleta), así como el teletrabajo y los desplazamientos de proximidad.
  • Refuerzo del transporte público y metropolitano.
  • En el caso de las partículas, se subraya la necesidad de actuar sobre otras fuentes de emisión no relacionadas con el tráfico, incluyendo fuentes regionales.

Estas medidas, además de mejorar el aire que se respira, contribuyen a mitigar el cambio climático, generando un efecto positivo en cadena para la salud y el medio ambiente.