Fuerte dispositivo de seguridad en la Sagrada Família por la visita del Papa incluso a los residentes
Los entornos de la Sagrada Família estarán sometidos a controles de acceso durante más de 12 horas con motivo de la visita del papa León XIV. Las comprobaciones comenzarán a las 7 de la mañana del 10 de junio y se mantendrán hasta la finalización del acto en el templo, en el marco de uno de los mayores despliegues policiales realizados en Barcelona.
El operativo contará con 5.600 agentes de los Mossos d’Esquadra y 500 efectivos de la Guardia Urbana, concentrándose especialmente en los días 9 y 10 de junio, cuando se celebran los actos principales del pontífice. La medida afectará directamente a vecinos y trabajadores de la zona, que deberán acreditar su residencia o actividad laboral para poder acceder.
Controles exhaustivos y verificación de identidad
Según responsables del dispositivo, se llevarán a cabo controles tanto policiales como organizativos, en los que será obligatorio presentar documentación. En el caso de trabajadores, se prevé incluso que los agentes puedan acompañarles para verificar su presencia justificada en el área restringida.
Actualmente, no existe un sistema de acreditación universal para residentes, por lo que el control se basará en la comprobación directa por parte de los cuerpos de seguridad, lo que refuerza el carácter excepcional del operativo.
El papamóvil, uno de los puntos críticos del dispositivo
Uno de los focos principales de preocupación es el recorrido del papamóvil hasta la Sagrada Família, considerado un momento de alta exposición pública del pontífice. El trayecto permitirá una gran proximidad del público, lo que obliga a extremar las medidas de seguridad.
Para ello, se instalará una doble valla de protección en la calle Rosselló, acompañada de un dispositivo reforzado. Los asistentes serán sometidos a cacheos preventivos y controles en accesos laterales para evitar la entrada de objetos peligrosos.
Seguridad reforzada sin paralizar la ciudad
El objetivo del operativo es garantizar la seguridad sin bloquear completamente la actividad urbana, combinando un evento de máxima relevancia internacional con el funcionamiento habitual de la ciudad.
Aun así, la magnitud del dispositivo anticipa una afectación significativa en la movilidad y el acceso en uno de los puntos más transitados de Barcelona durante toda la jornada.





























