Posible desalojo de otro asentamiento en La Sagrera

Amenaza de desalojo sobre un macroasentamiento en la Sagrera

Un nuevo episodio de tensión social se vive en el entorno de la Sagrera, donde un macro asentamiento ubicado en un solar municipal podría ser desalojado en los próximos días. En este espacio, situado en la bajada de la Sagrera, se estima que residen alrededor de 70 personas, algunas de ellas menores de edad.

Notificación exprés y cuenta atrás

Los ocupantes del asentamiento recibieron el pasado 17 de marzo una notificación en la que se les instaba a abandonar voluntariamente el lugar en un plazo de 48 horas. Una vez superado ese periodo, el siguiente paso sería solicitar la autorización judicial para proceder al desalojo forzoso.

Desde entonces, la situación se ha vuelto cada vez más tensa. Muchas de las personas afectadas desconocen cuándo se ejecutará finalmente el desalojo, lo que ha generado un clima de incertidumbre y nerviosismo. Algunas ya han empezado a recoger sus pertenencias ante un posible desalojo inminente.

El argumento oficial: evitar una tragedia

El Ayuntamiento de Barcelona defiende la actuación basándose en un informe de los Bombers, que advierte de un riesgo elevado de incendio en este tipo de asentamientos precarios. La prioridad, según fuentes municipales, es evitar situaciones como la vivida recientemente en otro asentamiento cercano, donde ya se produjo un desalojo tras detectarse peligro inminente.

En aquel caso, más de un centenar de personas fueron expulsadas debido a las condiciones de riesgo, lo que refuerza la estrategia del consistorio de actuar preventivamente en enclaves similares.

Una problemática que se arrastra en el tiempo

La realidad de este asentamiento no es nueva. Algunas de las personas que viven allí lo hacen desde hace más de 15 años, lo que evidencia que se trata de un problema estructural y no puntual.

La proliferación de asentamientos en la zona de la Sagrera está directamente relacionada con la existencia de solares vacíos en torno a las obras urbanísticas, que han acabado convirtiéndose en refugio improvisado para personas en situación de vulnerabilidad.

Incertidumbre social y falta de alternativas claras

Mientras se acerca la fecha del posible desalojo, crece la preocupación entre entidades sociales y vecinales, que advierten de que muchas de estas personas podrían quedarse sin ninguna alternativa habitacional.

El escenario que se dibuja es el de un desplazamiento del problema más que su solución: los asentamientos se desmantelan en un punto, pero reaparecen en otros lugares de la ciudad, perpetuando un ciclo de exclusión difícil de romper.

Por ahora, las decenas de personas que viven en este asentamiento siguen esperando, sin saber exactamente cuándo tendrán que marcharse ni qué ocurrirá después.