Absuelto el agente de la Guàrdia Urbana que disparó a un sintecho en el paseo Sant Joan
El caso del hombre sin hogar herido por un disparo de un agente de la Guardia Urbana ha llegado este miércoles a la Audiencia de Barcelona. Los hechos se remontan al 21 de noviembre de 2020, cuando el policía efectuó dos tiros en el paseo de Sant Joan, hiriendo gravemente a la víctima, que permaneció cuatro meses hospitalizada.
En 2022, la justicia archivó la causa al considerar que el agente había actuado en legítima defensa, ya que el hombre llevaba un cuchillo atado al antebrazo. Sin embargo, Arrels Fundació, que ejerce la acusación particular, recurrió el archivo y ha conseguido que el caso se reabra para volver a ser juzgado.
La fiscalía pide sobreseimiento para el policía y tratamiento médico para la víctima
El Ministerio Fiscal sostiene que el guardia urbano actuó de forma proporcionada y en defensa propia, por lo que ha solicitado el sobreseimiento de la causa en su contra. En cambio, considera que el hombre sin hogar cometió un delito de atentado a la autoridad, aunque pide su absolución, al sufrir esquizofrenia crónica. La fiscalía propone su internamiento en un centro médico durante cuatro años como medida alternativa a la prisión.
Arrels Fundació denuncia aporofobia y pide una condena ejemplar
Desde Arrels Fundació se reclama que el policía sea condenado por tentativa de homicidio y lesiones con arma de fuego, incluyendo el agravante de aporofobia —discriminación hacia personas sin hogar—. La entidad considera que la respuesta policial fue “claramente desproporcionada” y que la intervención debió gestionarse desde los servicios sociales, no desde el ámbito policial.
“La víctima fue tratada como agresora desde el primer momento, y la investigación se centró únicamente en su conducta”, sostienen desde la organización, que recuerda que su objetivo es evitar la criminalización de la pobreza.
Testimonios que contradicen la versión policial
El enfrentamiento tuvo lugar a la altura del número 44 del paseo de Sant Joan, donde, según la versión oficial, el hombre intentó atacar a los agentes con un cuchillo, lo que motivó los disparos.
No obstante, testigos presenciales y comerciantes de la zona ofrecieron una versión distinta: aseguraron que el hombre no mostró actitud agresiva y que era una persona pacífica y conocida en el barrio, acostumbrada a dormir en un banco del paseo.
Un caso que reabre el debate sobre el uso de la fuerza
La reapertura del juicio vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el uso proporcional de la fuerza policial frente a personas vulnerables. Mientras la fiscalía defiende la actuación del agente, Arrels Fundació busca sentar un precedente judicial que reconozca la aporofobia como agravante penal y reivindica una mirada social ante la pobreza extrema.































