Barcelona cede al Museu Tàpies el legado de Conchita Comamala

El Museu Tàpies amplía su colección con el legado de Conchita Comamala cedido por el Ayuntamiento

El Ayuntamiento de Barcelona ha formalizado la cesión en régimen de comodato de un conjunto de obras procedentes del legado de Conchita Comamala al Museu Tàpies, con el objetivo de reforzar y ampliar la colección dedicada al artista.

El conjunto incluye piezas significativas de la etapa inicial de Antoni Tàpies, entre ellas dos retratos de Comamala, uno realizado a lápiz en 1943 y otro al óleo en 1952, así como una composición abstracta de 1948. A estas obras se suman una serie completa de trabajos gráficos titulada Cartes per a Teresa (1974) y más de sesenta libros vinculados al artista.

La incorporación de este legado permitirá abrir nuevas líneas de estudio sobre la evolución creativa de Tàpies, especialmente en sus primeras etapas, menos documentadas. Además, estas piezas contribuirán a enriquecer los contenidos expositivos del museo.

Una de las obras, Dibuix (1948), se integrará en la exposición Antoni Tàpies. El movimiento perpetuo del muro, dentro del apartado dedicado a su primera muestra individual.

Una relación personal reflejada en la obra

Las piezas también ofrecen testimonio de la relación entre el artista y Conchita Comamala, amiga cercana de Tàpies. Los retratos reflejan distintas etapas de esta relación y muestran la evolución estilística del pintor, desde un enfoque más académico hasta una mayor complejidad compositiva.

El dibujo de 1943 responde a un momento de convalecencia compartido, en el que el artista comenzó a desarrollar sus primeras inquietudes creativas. Años más tarde, el retrato al óleo presenta una composición más elaborada, con una mayor presencia del cuerpo y un tratamiento más expresivo del color.

Una obra abstracta dentro del periodo experimental

La tercera pieza original se sitúa en el periodo surrealista o magicista del artista, caracterizado por la influencia de corrientes europeas y por una exploración simbólica y abstracta del universo visual. Esta obra introduce elementos poco habituales en otras creaciones de la época, lo que amplía las posibilidades de análisis dentro de su trayectoria.

El legado incluye también la serie Cartes per a Teresa, donde Tàpies juega con el doble significado del concepto de “carta”, combinando la idea de correspondencia íntima con referencias simbólicas y conceptuales.

Además, la colección de libros conservados por Comamala aporta una dimensión documental relevante, con ejemplares que abarcan gran parte de la carrera del artista, algunos de ellos con dedicatorias manuscritas que refuerzan el vínculo personal entre ambos.

Una colección en constante crecimiento

El Museu Tàpies ya cuenta con una de las colecciones públicas más completas del artista, iniciada con una donación de más de 300 obras en 1990 y ampliada hasta superar las 2.000 piezas gracias a aportaciones posteriores.

La llegada de este legado no solo incrementa el fondo existente, sino que permite revisar y ampliar el conocimiento sobre etapas menos exploradas de la producción de Tàpies, consolidando el papel del museo como centro de referencia para su estudio.