Primeras exploraciones en los refugios antiaéreos de Sants-Montjuïc

Huellas del pasado bajo Hostafrancs: hallazgo en antiguos refugios

Las primeras inspecciones realizadas en uno de los refugios antiaéreos situados en la calle del 26 de Gener de 1641 han permitido identificar elementos originales que confirman su uso histórico, como antiguas letrinas y restos de instalaciones eléctricas. Esta intervención forma parte de un dispositivo conjunto impulsado por el Servicio de Arqueología de Barcelona y la Unidad de Subsuelo de los Mossos d’Esquadra.

El acceso examinado, ubicado a la altura del número 24, ha ofrecido una visión inicial del estado de conservación del espacio, aunque la exploración no ha podido completarse por razones de seguridad.

Identificación de estructuras y limitaciones en el acceso

Los trabajos han permitido confirmar que el punto analizado corresponde al refugio número 0657, registrado en documentos municipales de 1938, en pleno contexto de la Guerra Civil Española. Paralelamente, se ha intentado acceder a otro posible refugio, el 0421, pero su entrada permanece bloqueada debido a un colapso, lo que impide cualquier análisis por el momento.

Esta situación mantiene abiertas varias hipótesis, ya que no se puede determinar con certeza si los distintos accesos pertenecen a una única estructura o a varias independientes.

Hallazgos en el interior y estado de conservación

En el tramo que sí ha podido ser inspeccionado, los técnicos han localizado espacios funcionales característicos de estos refugios, incluyendo zonas destinadas a servicios sanitarios con suministro de agua y evidencias de cableado eléctrico en el techo.

La construcción presenta una primera parte realizada con ladrillo, que da paso a galerías excavadas directamente en la arcilla. Estas áreas muestran un estado más frágil y potencialmente inestable, lo que ha impedido avanzar en la exploración completa. También se han recuperado pequeños objetos, como fragmentos de cerámica, restos de vajilla y materiales vinculados a instalaciones eléctricas.

Las primeras estimaciones apuntan a que podría tratarse de un refugio de gran extensión, cercano a los 200 metros, aunque esta cifra deberá confirmarse en futuras intervenciones.

Riesgos estructurales y necesidad de precaución

El análisis inicial ha puesto de relieve que las condiciones de seguridad son un factor determinante para continuar los trabajos. En particular, las zonas excavadas en la arcilla presentan riesgos de desprendimiento y una estabilidad limitada.

Por este motivo, los equipos han optado por restringir el acceso a los primeros tramos, aplazando la exploración del resto de galerías hasta que se puedan garantizar condiciones más seguras.

Próximas actuaciones y evaluación patrimonial

Las autoridades prevén retomar las inspecciones en las próximas semanas, con el objetivo de ampliar el conocimiento sobre la estructura y su valor histórico. Estas actuaciones incluirán controles más exhaustivos, especialmente en lo relativo a la calidad del aire en espacios cerrados, para asegurar intervenciones seguras.

Además, queda pendiente determinar si uno de los accesos aún no explorados podría corresponder al refugio 0874, lo que añadiría una nueva dimensión al conjunto estudiado.

Coordinación técnica y experiencia en intervenciones similares

La operación se desarrolla mediante una estrecha colaboración entre equipos técnicos y cuerpos de seguridad, lo que garantiza que las actuaciones se realicen con todas las garantías necesarias. La Unidad de Subsuelo de los Mossos d’Esquadra cuenta con experiencia en intervenciones en espacios de difícil acceso, incluyendo galerías, pozos o redes subterráneas.

Este trabajo conjunto, formalizado mediante acuerdos previos, ha permitido intervenir en otros elementos patrimoniales como refugios de la Guerra Civil, infraestructuras hidráulicas o espacios históricos subterráneos, consolidando un modelo de actuación especializado.

Transformación urbana de la zona

Estas intervenciones se enmarcan dentro del proyecto de renovación integral de la calle del 26 de Enero de 1641, situada entre los barrios de Hostafrancs y la Bordeta. El objetivo es convertir este espacio en un entorno más accesible, sostenible y orientado al peatón.

El plan contempla la ampliación de aceras, la eliminación de barreras arquitectónicas y la incorporación de elementos urbanos como arbolado, mobiliario y una fuente pública. Con una inversión de 1,8 millones de euros, las obras también incluyen la modernización de infraestructuras básicas como redes eléctricas, alumbrado y sistemas de drenaje.

Durante la ejecución de los trabajos, el tráfico se ha limitado a residentes y servicios esenciales, en el marco de una actuación más amplia destinada a mejorar la calidad urbana en varios barrios de la ciudad.