La Generalitat ratifica el tercer grado de los presos independentistas

La Generalitat ratifica el tercer grado de los presos independentistas

Los líderes independentistas presos ya tienen el tercer grado.

La Secretaría de Medidas Penales, que depende del Departamento de Justicia, ratificó este martes la propuesta de las cárceles de Lledoners, Puig de les Basses y Wad-Ras, que el pasado 2 de julio clasificó a los nueve líderes independentistas encarcelados en el llamado régimen de semilibertad.

Una vez ratificada la propuesta por parte de la Generalidad -sigue el criterio de los funcionarios de las juntas de tratamiento en la gran mayoría de casos-, los presos ya pueden acceder a los beneficios del tercer grado penitenciario.

Este régimen permite que sólo tengan que ir a dormir a la cárcel entre domingo y jueves, y salir los fines de semana.

Además, en función de las características que tenga cada tercer grado, se les podría cambiar de prisión y trasladarlos a un centro con menos medidas de seguridad, encarado a la reinserción, o también a un piso tutelado de la Generalitat.

También existe la posibilidad de aplicar a los presos el artículo 86.4, que flexibiliza el tercer grado y permite que no tengan que pasar por el centro penitenciario, tampoco entre semana.

Esta opción, aunque es habitual, difícilmente se aplicaría inmediatamente.

Del mismo modo, el régimen de semilibertad permite hasta 48 permisos al año, con siete días seguidos como máximo.

Hasta ahora, los permisos a que podían acceder los presos eran 36 por año y sólo habían disfrutado Sánchez y Cuixart porque han cumplido la cuarta parte de la pena.

Joaquim Forn también la cumplió ahora hará unas semanas, pero aún no ha solicitado ningún permiso.

El resto de presos, empezando por Josep Rull, llegarán a la cuarta parte de la condena a partir del otoño, y los últimos serán Raül Romeva, Dolors Bassa y Jordi Turull, que no será hasta mediados de febrero del próximo año cuando habrán cumplido el 25% de las condenas impuestas por el Supremo.

El Supremo tendrá la última palabra

Una vez clasificados en tercer grado, la Fiscalía ya puede presentar recurso a la decisión de las juntas de tratamiento.

Hasta ahora, el Ministerio Fiscal ha intentado bloquear cualquier flexibilización del régimen de los presos.

Se ha opuesto a todos los permisos que han pedido los líderes independentistas y también a la aplicación del artículo 100.2, esgrimiendo argumentos a menudo polémicos, con expresiones tales como «reeducar» a los presos o «intimidar» a la sociedad.

Si mantiene el criterio exhibido hasta ahora, también recurrirá el tercer grado, primero al juzgado de vigilancia penitenciaria y, en última instancia, al Tribunal sentenciador, es decir, al Tribunal Supremo.

Manuel Marchena tendrá de nuevo sobre la mesa el futuro de los presos políticos.

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