El Parlament impulsa la prohibición de las granjas peleteras en Cataluña
El Parlament de Catalunya ha aprobado una propuesta de resolución que insta al Govern de la Generalitat a prohibir la cría de animales destinados exclusivamente a la obtención de pieles y a impedir la autorización de nuevas explotaciones de este tipo en el territorio catalán.
La iniciativa salió adelante gracias al apoyo de PSC-Units, Esquerra Republicana, Comuns, CUP y Junts, mientras que el Partido Popular optó por la abstención. Por su parte, Vox y Aliança Catalana no participaron en la votación. Con este movimiento, Cataluña se convierte en la primera comunidad autónoma española que avanza hacia una regulación específica para impedir la implantación de granjas peleteras, siguiendo la tendencia adoptada por numerosos países europeos.
El Ejecutivo catalán defendió durante el debate su compromiso de evitar que esta actividad vuelva a establecerse en Cataluña y expresó su deseo de que el mismo respaldo parlamentario se mantenga cuando la futura propuesta legislativa llegue al pleno.
Organizaciones preparan una propuesta legislativa
Tras la aprobación de la resolución, las entidades ARDE e INTERCIDS anunciaron que en los próximos meses presentarán al Govern y a los grupos parlamentarios un texto articulado con el objetivo de facilitar la tramitación de una ley que convierta esta iniciativa en una prohibición efectiva.
Salud pública y riesgo de enfermedades
Uno de los principales argumentos recogidos en la resolución hace referencia a los riesgos sanitarios asociados a este tipo de explotaciones. El documento recuerda que las granjas peleteras pueden favorecer la aparición y propagación de zoonosis, así como la evolución de nuevos virus con capacidad de transmitirse a las personas.
Entre finales de 2020 y 2021 se detectaron 18 brotes de SARS-CoV-2 en explotaciones peleteras de España, además de registrarse al menos un caso de reinfección. Posteriormente, en 2022, también se confirmó el primer brote de gripe aviar altamente patógena en una granja de visones del país.
Además, un informe publicado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) en 2025 concluye que las explotaciones peleteras representan un entorno especialmente favorable para la transmisión de enfermedades debido a la elevada concentración de animales, su confinamiento prolongado y la vulnerabilidad de especies como el visón frente a virus respiratorios.
Bienestar animal bajo el foco
El informe científico también pone de relieve que los sistemas de producción utilizados en estas explotaciones generan graves problemas de bienestar animal. Entre las principales consecuencias destacan la limitación permanente del movimiento, lesiones físicas, conductas repetitivas derivadas del estrés y episodios de automutilación.
Según la EFSA, estas deficiencias no pueden corregirse de forma significativa mientras se mantenga el actual modelo de cría en jaulas. Durante el debate parlamentario, Junts fue el único grupo que cuestionó la solidez de algunas de estas conclusiones, aunque finalmente respaldó la resolución.
Impacto sobre el medio ambiente y la biodiversidad
La propuesta también advierte del impacto ambiental asociado a las granjas peleteras. Los escapes de animales criados en cautividad han favorecido la expansión de especies invasoras, capaces de desplazar a la fauna autóctona y de alterar los ecosistemas naturales.
Asimismo, la cría intensiva de visones y zorros se relaciona con una elevada huella de carbono y con posibles episodios de contaminación de aguas próximas a las instalaciones.
Cataluña ya sufrió las consecuencias de estas explotaciones
Las granjas peleteras comenzaron a implantarse en Cataluña durante la década de los sesenta, principalmente en las provincias de Girona y Barcelona, con explotaciones situadas en municipios como Viladrau, Taradell y posteriormente Ullastret.
A finales de los años setenta y durante la década de los ochenta se produjeron diversos escapes de animales. Uno de los episodios más relevantes tuvo lugar en 1983, cuando un incendio forestal provocó la liberación de numerosos ejemplares desde una granja de Taradell, que poco después cesó su actividad.
Las últimas explotaciones catalanas dejaron de funcionar alrededor de 2009, por lo que actualmente no existe ninguna granja peletera en funcionamiento en la comunidad, aunque sí permanecen activas instalaciones en Galicia y la Comunidad Valenciana.
La expansión del visón americano sigue generando problemas
Los escapes registrados durante décadas facilitaron la expansión del visón americano, una especie invasora que hoy ocupa buena parte de las cuencas fluviales de Girona, Barcelona y parte de Tarragona, además de extenderse por la cuenca del Segre hasta el límite con Aragón.
Su presencia afecta a numerosas especies autóctonas debido a su comportamiento depredador. Entre los animales perjudicados figuran truchas, aves acuáticas, anfibios, reptiles y especies protegidas, además de ocasionar daños en explotaciones avícolas y pequeños corrales.
Un amplio rechazo social y el precedente europeo
La resolución también se apoya en la evolución de la opinión pública y en las decisiones adoptadas por otros países europeos. Un estudio elaborado por la Fundación BBVA en 2025 reflejó que nueve de cada diez ciudadanos consideran inaceptable utilizar animales para fabricar prendas de piel.
En paralelo, 19 Estados miembros de la Unión Europea ya han aprobado medidas para eliminar progresivamente esta actividad. Entre ellos destaca Polonia, que a finales de 2025 aprobó una normativa que impide la apertura de nuevas granjas peleteras e inicia el cierre gradual de las existentes.
Las entidades animalistas celebran el avance
Desde INTERCIDS, la jurista María José Mata considera que la resolución representa un paso importante para impedir que este tipo de explotaciones vuelva a implantarse en Cataluña y destaca que el texto legislativo en el que trabajan puede aportar una mayor seguridad jurídica al proceso.
Por su parte, Julia Elizalde, portavoz de ARDE, valora positivamente el respaldo parlamentario y afirma que la sociedad catalana rechaza mayoritariamente la cría de animales en condiciones intensivas con el único objetivo de producir pieles. La entidad confía en que el Govern convierta este compromiso político en una prohibición definitiva, alineando a Cataluña con la tendencia seguida por buena parte de Europa.
































