Barcelona renueva su ordenanza de civismo tras 20 años sin cambios

Barcelona refuerza su ordenanza de civismo tras dos décadas

El Ayuntamiento de Barcelona ha dado luz verde a la nueva ordenanza del civismo, promovida por el gobierno del alcalde Jaume Collboni y acordada con Junts y ERC. La norma establece nuevas conductas sancionables en la vía pública y endurece algunas multas, con el objetivo de mejorar la convivencia en la ciudad.

Nuevas infracciones y multas más severas

El texto contempla acciones que anteriormente no estaban tipificadas, incluyendo casos que llaman especialmente la atención, como llevar una diadema con forma de pene en la cabeza durante una despedida de soltero, sancionable con 300 €, o orinar en la calle, cuya multa puede alcanzar los 750 €. Se trata de la primera actualización de esta normativa en dos décadas, buscando establecer criterios claros sobre lo que no se puede hacer en espacios públicos.

Argumentos a favor y en contra de la ordenanza

El alcalde Collboni ha defendido la medida subrayando que las sanciones son «eficaces, justas y proporcionadas», y ha insistido en que la convivencia es un derecho colectivo que las administraciones deben proteger. Por su parte, Jordi Martí Galbis (Junts) ha valorado positivamente el acuerdo tras una negociación prolongada, aunque ha reconocido que la reforma no coincide completamente con la propuesta de su grupo. ERC ha celebrado que la normativa contemple alternativas a la multa, ampliando las herramientas para garantizar el civismo.

Sin embargo, la norma también ha recibido críticas. BComú ha señalado que la ordenanza pretende solucionar con sanciones problemas de origen social, mientras que Vox considera que llega «tarde y mal» al no ofrecer un verdadero compromiso con la convivencia. PP ha pedido estudiar la posibilidad de que los agentes cívicos puedan imponer multas, aunque esta cuestión depende de la normativa catalana vigente.