La Generalitat destina 125.000 euros a recuperar las lagunas del delta del Llobregat amenazadas por la ampliación del aeropuerto
La Generalitat de Catalunya invertirá 125.000 euros en la recuperación de las lagunas de la Ricarda y el Remolar, dos espacios naturales del delta del Llobregat afectados por el debate sobre la posible ampliación del aeropuerto de Barcelona-El Prat.
La actuación, incluida en los proyectos de restauración de la Agència Catalana de l’Aigua (ACA), pretende mejorar el estado ecológico de estos humedales, que llevan décadas sufriendo alteraciones en sus aportaciones de agua y en su funcionamiento natural.
Sin embargo, la iniciativa coincide con los planes de ampliación aeroportuaria, que podrían obligar a realizar nuevas intervenciones ambientales en las zonas que sobrevivan a las posibles obras. Esta circunstancia vuelve a situar en el centro del debate la compatibilidad entre el desarrollo de las infraestructuras y la conservación de los espacios naturales.
Dos humedales con problemas ambientales acumulados
Las lagunas de la Ricarda y el Remolar constituyen dos enclaves de gran valor ecológico en el delta del Llobregat. Durante las últimas décadas, su equilibrio natural se ha visto perjudicado por la urbanización del territorio, la actividad agrícola y la presencia de las instalaciones aeroportuarias.
Estas transformaciones han alterado los recorridos naturales del agua y reducido las aportaciones que recibían históricamente. Como consecuencia, las lagunas han perdido parte de su conexión con el entorno y presentan problemas de renovación y calidad del agua.
Entre las medidas necesarias para revertir esta situación se encuentran facilitar la entrada de agua dulce y recuperar, cuando sea posible, el intercambio natural con el mar. El objetivo es mejorar las condiciones ecológicas de unos espacios que llevan años sometidos a una presión ambiental considerable.
La posible ampliación del aeropuerto añade incertidumbre
La intervención de la Generalitat se produce mientras continúa el debate sobre el futuro del aeropuerto de Barcelona-El Prat y la posibilidad de prolongar su tercera pista. El proyecto podría afectar a una parte del entorno de la Ricarda, uno de los espacios naturales más sensibles de la zona.
Si las obras llegan a ejecutarse, sería necesario estudiar nuevas actuaciones de restauración para recuperar los hábitats y las funciones ecológicas que pudieran resultar dañados. De este modo, las medidas de recuperación previstas actualmente podrían no ser suficientes para garantizar la conservación de las zonas afectadas por una eventual ampliación.
Desde el punto de vista ambiental, la situación plantea una contradicción: se destinan recursos públicos a recuperar unos humedales cuyo futuro podría volver a verse condicionado por el crecimiento de la infraestructura aeroportuaria.
La seguridad aérea también condiciona la recuperación de las lagunas
La restauración de estos espacios debe tener en cuenta, además, las necesidades de seguridad del aeropuerto. La mejora de las condiciones naturales de los humedales puede favorecer la presencia de aves acuáticas, incluidas especies de gran tamaño que pueden representar un riesgo durante las operaciones de vuelo.
Por este motivo, las actuaciones tendrán que compatibilizar la recuperación de la biodiversidad con la prevención de posibles colisiones entre aves y aeronaves. Se trata de un factor adicional que condiciona la manera en que pueden restaurarse los ecosistemas próximos a las instalaciones aeroportuarias.
Las entidades ecologistas cuestionan la contradicción del proyecto
Las actuaciones de recuperación ambiental cuentan con antecedentes y responden a problemas que se arrastran desde hace años. No obstante, las posibles consecuencias de una ampliación del aeropuerto han generado críticas desde el ámbito ecologista.
Lluís Toldrà, miembro de Depana, considera contradictorio impulsar la restauración de estos espacios mientras se mantiene sobre la mesa una intervención que podría destruir parte de la Ricarda. Su posición refleja una de las principales preocupaciones de las organizaciones conservacionistas: que las medidas compensatorias no sustituyan la protección efectiva de los hábitats existentes.
En el caso del Remolar, situado en Viladecans, ya se han llevado a cabo actuaciones destinadas a mejorar la renovación del agua, aunque su calidad todavía presenta deficiencias. La situación de la Ricarda resulta más compleja por el posible impacto de la ampliación aeroportuaria.
La conservación del delta, pendiente de decisiones futuras
La inversión de 125.000 euros forma parte de los esfuerzos para mejorar el estado de las masas de agua del delta del Llobregat. No obstante, el resultado de estas actuaciones dependerá también de las decisiones que se adopten sobre el futuro del aeropuerto y de las medidas de protección que finalmente se establezcan.
El reto consiste en recuperar los valores ecológicos de la Ricarda y el Remolar sin que las intervenciones futuras comprometan los avances conseguidos. La planificación ambiental deberá determinar qué zonas pueden conservarse, cómo se restaurarán los hábitats afectados y de qué manera se garantizará la protección de estos humedales a largo plazo.





























