Barcelona amplía los sistemas para gestionar el agua de lluvia

Barcelona amplía los sistemas para gestionar el agua de lluvia y combatir el calor

Barcelona continúa adaptando su espacio público a los efectos del cambio climático con una apuesta creciente por los Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS). Desde 2019, la ciudad ha multiplicado por 3,5 la superficie destinada a estas infraestructuras verde-azules, hasta alcanzar actualmente las 17,3 hectáreas, una extensión equivalente a unas 14 manzanas del Eixample.

Estos sistemas permiten gestionar el agua de lluvia de una manera más natural, reducir el riesgo de inundaciones y mejorar la calidad del agua. Además, incorporan vegetación y favorecen la reducción del efecto isla de calor, con descensos de temperatura que pueden superar los 10 ºC en determinadas condiciones.

Barcelona ya cuenta con 104 espacios SUDS

En la actualidad existen 104 espacios con sistemas de drenaje sostenible repartidos por diferentes puntos de la ciudad. Se encuentran en lugares como el parque de la Ciutadella, la plaza de las Glòries, el parque de Can Batlló, la plaza Consell de Cent con Enric Granados o el parque de la Colonia Castells, entre otros.

Los SUDS pueden integrarse tanto en espacios urbanos ya existentes como en nuevas actuaciones y utilizan diferentes soluciones para retener, filtrar e infiltrar el agua. Entre ellas figuran parterres inundables, pozos de infiltración, zanjas drenantes, pavimentos permeables, alcorques de infiltración y franjas de biorretención.

La previsión municipal es seguir ampliando estas infraestructuras. Para 2030 se esperan más de 1.300 parterres inundables, cerca de 900 alcorques de infiltración, 500 pozos de infiltración y unos 430 pavimentos permeables.


Barcelona completa la ampliación de la red de agua freática

 

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Casi 370 millones de litros de lluvia gestionados en 2025

Uno de los principales objetivos de los SUDS es gestionar el agua en el mismo lugar donde cae, reduciendo así la cantidad que llega a la red de alcantarillado y el riesgo de desbordamientos durante episodios de lluvias intensas.

Además, estos sistemas funcionan como filtros naturales que retienen sedimentos y distintos contaminantes presentes en la escorrentía urbana antes de que el agua se infiltre en el terreno. Parte de esta agua contribuye posteriormente a la recarga del acuífero de Barcelona, utilizado para disponer de recursos hídricos destinados al riego, la limpieza viaria o el mantenimiento de fuentes y lagos.

Durante 2025, los SUDS gestionaron cerca de 370 millones de litros de agua de lluvia, un volumen equivalente aproximadamente a 148 piscinas olímpicas.

Vegetación para reducir el efecto isla de calor

La expansión de estos sistemas también permite incrementar el verde urbano y mejorar el confort climático. La combinación de vegetación, arbolado, infiltración de agua y reducción de superficies asfaltadas favorece la evapotranspiración y puede reducir en más de 10 ºC la temperatura respecto a espacios completamente impermeabilizados.

Esta estrategia forma parte del Plan Clima, además del Plan Director Integral de Saneamiento de Barcelona (PDISBA) y el Plan de Recursos Hídricos Alternativos (PLARHAB), que incorporan soluciones basadas en la naturaleza para aumentar la resiliencia de la ciudad.

10,2 millones para mantener los SUDS

El Ayuntamiento reforzará también el mantenimiento de estas infraestructuras. La Comisión de Gobierno ha aprobado la licitación de un nuevo contrato de 10,2 millones de euros para los próximos tres años, destinado a garantizar su correcto funcionamiento.

La inversión supondrá casi cuadruplicar los recursos anuales actuales, que pasarán de unos 900.000 euros a aproximadamente 3,4 millones de euros al año.

El mantenimiento se organizará en tres ámbitos especializados: el lote verde, centrado en la vegetación; el lote gris, dedicado a los elementos integrados en el espacio público, y el lote azul, responsable del funcionamiento hidráulico y del seguimiento técnico.

Barcelona también cuenta con una comisión específica en la que participan áreas municipales relacionadas con el agua, los parques, el urbanismo, el espacio público, la sostenibilidad y la salud pública. Además, la ciudad colabora con la Universidad de Barcelona, el CREAF y el IDAEA-CSIC para evaluar los efectos ambientales de estas soluciones.