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Dos guardias civiles, a juicio por humillación a un pasajero en el aeropuerto de El Prat

Dos agentes de la Guardia Civil han sido juzgados en la Audiencia de Barcelona acusados de humillar a un pasajero por hablar en catalán en el aeropuerto de El Prat en 2019. La acusación, ejercida por la defensa del ciudadano belga Kris Charlier, solicita más de seis años de prisión para cada agente, atribuyéndoles delitos como odio, coacciones y falsificación documental.

Los agentes han negado cualquier trato vejatorio y sostienen que el pasajero estaba alterado y no colaboraba, asegurando que se comunicaron en castellano, inglés o francés ante la supuesta falta de entendimiento.

Por el contrario, Charlier afirmó ante el tribunal que fue “humillado y ofendido en su dignidad”, denunciando que fue retenido durante dos horas, obligado a mostrar su bolsa quirúrgica —derivada de un cáncer de colon— y que perdió su vuelo tras ser señalado como problemático.

El incidente en el control de seguridad

Los hechos se produjeron en un control de la Terminal 2, cuando un vigilante detectó un objeto sospechoso bajo la ropa del pasajero. Tras explicar que se trataba de una bolsa médica, fue sometido a inspecciones adicionales.

Según la acusación, en una sala con varios agentes se le obligó a bajarse la ropa y mostrar la bolsa, en un contexto que él interpreta como degradante. Además, asegura que escuchó comentarios como “aquí estamos en España”, vinculando el trato recibido al uso del catalán.

Delitos y reclamaciones

La defensa sostiene que se trató de una actuación desproporcionada y discriminatoria por motivo lingüístico, y reclama, además de la pena de prisión, inhabilitación para los agentes y una indemnización por daños económicos y morales. El caso ha sido apoyado por Plataforma per la Llengua, que lo considera un ejemplo relevante de presunto delito de odio por el uso del catalán.

La Fiscalía no acusa a los agentes y defiende que las imágenes no evidencian vejación, mientras que la Abogacía del Estado solicita la absolución al considerar que no existió conflicto lingüístico y que el control respondió a motivos de seguridad.

Ambas partes sostienen que el comportamiento del pasajero justificó las actuaciones, aunque los vídeos analizados contradicen parcialmente que intentara abandonar el control.

Caso visto para sentencia

Tras más de seis horas de vista oral, el juicio ha quedado pendiente de resolución judicial, con versiones claramente enfrentadas sobre si hubo un trato discriminatorio o una actuación policial justificada.