Los vecinos de Collserola, desesperados por una fiesta que dura cuatro días en plena alerta por peste porcina
El ruido y la música a elevado volumen mantienen en vela a los residentes de Can Rectoret desde la madrugada del viernes al sábado, sin que hasta ahora las intervenciones policiales hayan conseguido poner fin a la celebración.
Los residentes de Can Rectoret, en el entorno de Vallvidrera, el Tibidabo y Les Planes, llevan cuatro días y cuatro noches soportando el ruido de una fiesta privada que se celebra en una vivienda del barrio. La celebración comenzó durante la madrugada del viernes al sábado y, desde entonces, los vecinos aseguran que no han podido descansar con normalidad.
El evento ha sido organizado por un residente de la zona. Aunque algunas personas del vecindario han intentado hablar con la organizadora para encontrar una solución, sus esfuerzos no han dado resultado. La fiesta continúa y la situación ha generado una creciente preocupación entre los habitantes de la zona.
La Guardia Urbana de Barcelona se ha desplazado hasta la vivienda en tres ocasiones. Durante las intervenciones, los asistentes han reducido el volumen de la música, pero el ruido ha vuelto a aumentar poco después de que los agentes abandonaran el lugar.
Una celebración que se prolonga en plena peste porcina
La situación se produce mientras Collserola mantiene restricciones de acceso debido a la alerta por peste porcina, lo que añade malestar entre los residentes del entorno. Un vecino de Can Rectoret ha explicado el problema en el programa Infobarris, donde ha relatado la duración inusual de la fiesta y las dificultades para ponerle fin.
Según los testimonios recogidos por el programa, los vecinos ya están acostumbrados a que en esta vivienda se organice una celebración cada verano. En años anteriores, las fiestas solían concentrarse entre el viernes y el domingo. Sin embargo, en esta ocasión, la celebración se ha prolongado durante cuatro días y todavía no hay una fecha clara para su finalización.
Los vecinos piden una solución ante el ruido constante
De acuerdo con los residentes, en la finca se reúnen alrededor de 25 personas, mientras que la música y el ruido se mantienen durante buena parte del día y de la noche. La prolongación de la fiesta ha provocado frustración entre quienes viven en los alrededores, que aseguran no saber qué medidas tomar para recuperar la tranquilidad.
El vecindario continúa esperando que la situación se resuelva y que se pueda recuperar el descanso nocturno en Can Rectoret, después de varias jornadas marcadas por el ruido y la falta de una solución definitiva.































