Cae una banda que acumulaba 1.600 documentos de identidad para solicitar créditos a nombre de sus víctimas
Los Mossos d’Esquadra han desarticulado en Barcelona un grupo criminal especializado en grandes estafas financieras mediante la usurpación de identidad. La organización utilizaba documentos falsificados o sustraídos para contratar productos bancarios a nombre de otras personas y vaciar posteriormente el crédito obtenido.
Durante la operación, los investigadores han intervenido 1.600 documentos de identidad, pasaportes y permisos de conducir, además de documentación bancaria, teléfonos móviles, tarjetas SIM y 13.500 euros en efectivo.
Cinco personas, de entre 22 y 54 años, han sido detenidas por delitos de estafa, usurpación del estado civil, falsificación documental y pertenencia a grupo criminal.
Un fraude millonario en apenas 12 días
La investigación, iniciada tras varias denuncias por contrataciones fraudulentas y suplantaciones de identidad, ha permitido acreditar que el grupo consiguió un beneficio ilícito superior a 131.000 euros en solo doce días.
Los integrantes de la organización utilizaban los datos personales de las víctimas para solicitar tarjetas de crédito y productos de financiación en distintos establecimientos. Después, modificaban los datos de contacto para impedir que los afectados recibieran avisos o detectaran rápidamente el fraude.
El objetivo era claro: obtener el máximo crédito posible en el menor tiempo antes de que la estafa fuera descubierta.
Así actuaba la organización criminal
Los investigadores han determinado que el grupo seguía un método organizado dividido en varias fases.
Primero obtenían documentación personal de terceras personas y la almacenaban durante largos periodos. Después seleccionaban al miembro del grupo con mayor parecido físico con la víctima para realizar la suplantación presencial.
Con el DNI y la información bancaria obtenida de forma fraudulenta, contrataban tarjetas de crédito y otros productos financieros. Posteriormente, utilizaban esos recursos para conseguir dinero en efectivo o adquirir bienes fáciles de vender.
El dinero acababa en salones de juego y productos de alta gama
Una de las principales vías para convertir el crédito fraudulento en efectivo eran los establecimientos de juego. Según la investigación, los miembros del grupo realizaban retiradas consecutivas y fraccionadas hasta agotar prácticamente los límites disponibles de las tarjetas.
Además, parte del dinero obtenido se destinaba a comprar teléfonos móviles de alta gama y otros productos con una rápida salida en el mercado de reventa.
Uno de los hallazgos más relevantes del operativo fue la localización de una gran cantidad de documentación personal. Los agentes encontraron 1.600 documentos de identidad pertenecientes a personas de todo el Estado, muchos de ellos todavía pendientes de análisis para determinar si existen nuevas víctimas.
Los investigadores no descartan que el número de afectados pueda aumentar debido al volumen de documentación intervenida.
La tecnología permitió seguir el rastro del fraude
El análisis de las líneas telefónicas utilizadas por la organización fue clave para avanzar en la investigación.
Los delincuentes activaban tarjetas SIM con identidades falsas o de terceras personas, pero el estudio de los dispositivos permitió relacionar diferentes operaciones fraudulentas y localizar los terminales utilizados de manera recurrente.
Además, los Mossos analizaron documentación bancaria, imágenes de videovigilancia, registros de establecimientos de juego y otras pruebas técnicas para reconstruir la actividad del grupo.
Una estructura organizada con funciones repartidas
La investigación apunta a que no se trataba de actuaciones aisladas, sino de una organización con reparto de tareas y una estructura estable.
Algunos integrantes se encargaban de conseguir documentación, otros realizaban las suplantaciones, mientras que otros gestionaban teléfonos, operaciones bancarias, vigilancia o la retirada del dinero.
La coordinación entre los miembros y la repetición del mismo patrón delictivo han llevado a los investigadores a considerar que el grupo estaba orientado a obtener beneficios económicos de manera continuada.
Un presunto líder ya había sido investigado por hechos similares
Las diligencias también apuntan a que uno de los principales investigados ya había sido relacionado anteriormente con delitos de características similares.
En una operación conjunta de Mossos d’Esquadra y Policía Nacional en 2018, se le intervinieron cerca de 1.400 documentos de identidad.
La nueva actuación policial ha permitido recuperar más documentación, datos bancarios y efectivo, reforzando las sospechas de una actividad delictiva mantenida en el tiempo.






























