Se acabó la paciencia de los taxistas por la permisividad a los VTC en El Prat
La gestión del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat por parte de Aena ha desatado una tormenta social y jurídica. Al permitir que empresas como Uber, Cabify —y también Bolt— operen con total impunidad en una zona VIP frente a la recogida de taxis, la empresa pública no solo hace caso omiso de la normativa catalana y estatal sobre transporte, sino que se convierte en protagonista de una flagrante competencia desleal en detrimento del sector del taxi.
Una zona VIP para VTC: ¿privilegios asumidos?
Desde mediados de julio de 2025, Uber, Cabify y Bolt empezaron a utilizar oficialmente el área de recogida de la Terminal 1 del aeropuerto, fruto de un acuerdo con Aena. Esta cesión de un espacio preferente, justo enfrente del lugar donde los taxistas realizan su labor, ha sido considerada por el sector del taxi como una provocación directa: una zona VIP que debería estar reservada solo para vehículos con licencia urbana, que sí cumplen con la normativa.

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El silencio cómplice de Aena
Tanto Elite Taxi como otras asociaciones del sector denuncian que Aena ha ocultado su falta de control tras un disfraz de tecnologías y protocolos inexistentes. Apuntan que Aena dispone de herramientas para identificar —y por tanto expulsar e inmovilizar— vehículos VTC que actúan sin autorización, pero opta por no usarlas, lo que denuncia como «pasividad» o incluso «complicidad». Élite Taxi acusó directamente a Aena de vender la ética “al mejor postor” y advierte de que haya un acuerdo económico de por medio, con menciones a hasta 4 millones de euros que habrían comprado el silencio institucional.
Protestas y amenazas de paralización
El malestar del taxi es tal que se convocaron movilizaciones para el 30 de julio de 2025, en la terminal 1 de El Prat, como respuesta a la falta de acción de Aena. Elite Taxi, junto con asociaciones como Anget y Friends Taxi, advirtieron que, de persistir esta situación —y sin una solución próxima— podrían extender las protestas e incluso realizar marchas lentas, también en torno a la Gran Vía.

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¿Legalidad o privilegio encubierto?
Aena se escuda en que la adjudicación fue resultado de una licitación legítima y que cumple “todos los requisitos legales”, lo que implica, según la empresa, que el contrato no puede retrotraerse fácilmente. Sin embargo, para los taxistas esto no es un argumento válido, sino la evidencia de una legalidad instrumental que viola el espíritu del reglamento. Presionan por transparencia, legalidad estricta e igualdad de condiciones para todos los operadores.
El trasfondo jurídico y los precedentes
Ya en 2024, los taxistas presentaron denuncias ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) señalando a Uber, Cabify y Bolt por competencia desleal, sobre todo por estrategias de precios y funcionamiento opaco. Aunque la CNMC decidió archivar el expediente en marzo de 2025 tras determinar que no existían indicios suficientes de infracción, esto no ha detenido la escalada del conflicto en Barcelona, dada la diferenciación normativa entre servicio urbano (taxi) y servicio interurbano (VTC).
El taxi: servicio público frente al oportunismo
Este escenario no solo es una discusión de licencias, sino también de valores: durante el apagón masivo del 28 de abril de 2025, Cabify llegó a subir sus tarifas un 300 %, mientras que Uber lo hacía un 116 %. En contraste, el taxi barcelonés mantuvo sus precios regulados e incluso ofreció servicios gratuitos, demostrando compromiso y solidaridad, frente al oportunismo evidente de las VTC.
Aena: ¿gestora pública o promotora privada?
Es inadmisible que una entidad pública como Aena, financiada con fondos públicos y responsable de una infraestructura crítica, actúe como promotora de privilegios empresariales, en lugar de garantizar el cumplimiento de la ley y la igualdad de condiciones. Al entregar un espacio VIP en plena zona de recogida, Aena no solo ignoró la legalidad, sino que también reforzó la percepción de estar del lado de las grandes plataformas, en detrimento de los profesionales del taxi.
Conclusión y exigencias del sector
Si Aena aspira a ser una gestora respetable, debe:
Cesar los privilegios unilaterales a los VTC sin asegurar plena legalidad.
Activar mecanismos efectivos —inmovilización, control tecnológico, coordinación policial— para impedir la operación de VTC sin licencias urbanas.
Responder con transparencia al sector del taxi y a los ciudadanos sobre los criterios de adjudicación y de control.
Evitar que Barcelona vuelva a paralizarse por un conflicto artificial creado por su complacencia.
Mientras no actúe con responsabilidad pública, Aena seguirá siendo cómplice de una competencia desleal que perjudica directamente al taxi, que cumple la ley y mantiene los precios regulados, con servicio ejemplar incluso en momentos de emergencia. Y si no atiende, que no se sorprenda cuando los taxistas cumplan sus amenazas y bloqueen la Gran Vía una vez más.
































