Detenido un hombre por estafar a personas vulnerables con falsos alquileres
Agentes de la Unidad de Investigación de Horta-Guinardó de los Mossos d’Esquadra detuvieron el pasado 7 de mayo en Barcelona a un hombre de 30 años, acusado de cometer una estafa mediante el método del falso alquiler. El sospechoso se habría aprovechado de personas en situación precaria que buscaban una vivienda.
La denuncia que activó la investigación
La investigación se inició tras la denuncia de una víctima que perdió más de 12.000 euros. A partir de esta queja, los investigadores rastrearon el flujo del dinero defraudado, lo que permitió identificar al presunto autor.
El mismo 7 de mayo, los agentes organizaron un operativo para detener al sospechoso e intervinieron en un domicilio ubicado en el distrito del Eixample, donde se recogieron pruebas relevantes para el caso.
Más de 50 personas podrían estar afectadas
Hasta ahora se han identificado tres víctimas, pero los investigadores estiman que podría haber hasta cincuenta personas más afectadas. Dos de las víctimas adicionales realizaron transferencias por un total de 2.000 euros.
El detenido utilizaba datos personales de algunas víctimas para ejecutar nuevas estafas. Además, ya contaba con ocho antecedentes policiales por delitos similares, con un monto total defraudado cercano a los 17.000 euros. Fue puesto a disposición judicial el 11 de mayo.
Cómo operaba el estafador con el método del falso alquiler
El acusado publicaba anuncios falsos de viviendas en alquiler en portales especializados. Los inmuebles no existían o él no tenía ningún derecho sobre ellos. Para justificar su ausencia, se hacía pasar por una persona extranjera o que estaba fuera del país por razones laborales o personales, lo que impedía a las víctimas ver el piso en persona.
Aprovechando la urgencia del mercado inmobiliario y la necesidad de las víctimas, solicitaba pagos anticipados por concepto de fianza, primera mensualidad, seguros o gastos de gestión, todo sin mostrar el inmueble previamente.
Usaba cuentas ajenas para evitar el rastreo
Para no dejar rastro bancario, el estafador nunca usaba cuentas propias. En cambio, convencía a personas vulnerables de cederle el uso temporal de sus cuentas a cambio de una pequeña compensación económica.
Frecuentaba zonas como el Raval y el Born, donde ganaba la confianza de personas en situación precaria. Se mostraba como alguien adinerado, invitaba a comer o beber, y luego les pedía usar su cuenta para recibir transferencias. Cuando el dinero llegaba, les solicitaba retirarlo en efectivo, evitando así cualquier vínculo directo con las estafas.
































