Amplio despliegue policial para ejecutar el segundo desalojo de La Medusa
Un amplio operativo de los Mossos d’Esquadra se ha puesto en marcha para llevar a cabo el segundo intento de desalojo de La Medusa, un inmueble que se ha transformado en símbolo de resistencia vecinal en el barrio del Poble Sec. El primer intento fue aplazado días atrás debido a la falta de agentes disponibles. A pesar de que decenas de personas se congregaron para impedir la intervención, finalmente esta se llevó a cabo con éxito.
Barricadas y resistencia pasiva de los manifestantes
Desde primera hora del jueves, los activistas comenzaron a sacar los muebles a la calle y a levantar una barricada con el objetivo de entorpecer el acceso policial. No obstante, los agentes lograron avanzar y procedieron a retirar uno a uno a los manifestantes que se habían encadenado y sentado frente a la puerta. La resistencia fue pacífica, pero firme. En el momento del desalojo, cuatro personas residían en el inmueble, quienes también fueron desalojadas.
Más de 30 personas denunciadas por desobediencia
En la actuación participaron brigadas ARRO y unidades de seguridad ciudadana. Según fuentes oficiales, 31 personas fueron identificadas y denunciadas por desobediencia, aunque no se produjeron detenciones. Los Mossos accedieron al piso forzando la puerta principal a las 11:20 h, y la comitiva judicial ingresó pocos minutos después.
Vigilancia desde las alturas y seguimiento vecinal
Durante el operativo, varios agentes realizaron labores de vigilancia desde la azotea, mientras numerosos vecinos observaban desde sus balcones. Tras completar el desalojo, los Mossos procedieron a retirar los muebles y objetos acumulados en la vía pública. El dispositivo se dio por finalizado antes del mediodía, bajo la mirada de quienes continuaban en los alrededores.
La Medusa, una alternativa habitacional autogestionada
Diversas organizaciones en defensa del derecho a la vivienda han manifestado su rechazo a la intervención. El Sindicato de Alquiladoras ha reivindicado el espacio como un refugio para jóvenes y familias sin acceso a una vivienda digna, mientras que el Sindicato de Barrio del Poble Sec llamó a la comunidad a “seguir resistiendo”, subrayando que La Medusa representa un símbolo de lucha colectiva.
En los últimos años, esta vivienda había sido refugio para personas desahuciadas, activistas del sindicato e inmigrantes en situación irregular, consolidándose como un espacio de solidaridad y autogestión frente a la crisis habitacional.





























