Barcelona aprueba trasladar el carril bici de la calle Marina de la acera a la calzada

El Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado el proyecto para trasladar el carril bici de la calle Marina de la acera a la calzada, una actuación destinada a reorganizar el espacio público y mejorar la convivencia entre peatones y ciclistas en este tramo del distrito del Eixample.

La intervención responde a una problemática que lleva tiempo generando preocupación por la circulación de bicicletas y vehículos de movilidad personal en zonas reservadas al tránsito peatonal. El objetivo es liberar espacio en las aceras y reducir los riesgos para quienes se desplazan a pie.

Más espacio para los peatones en la calle Marina

La ubicación actual del carril bici en la acera ha provocado dificultades de convivencia, especialmente en los puntos donde coinciden peatones, usuarios de bicicletas y personas que acceden al transporte público.

La presencia de paradas de autobús y de accesos a la estación de metro de la Monumental incrementa la circulación de personas en esta zona. En determinados momentos, la concentración de usuarios puede generar situaciones de riesgo cuando las bicicletas comparten espacio con quienes esperan el autobús o caminan por la acera.

Con el traslado del carril bici a la calzada, el consistorio pretende separar mejor los espacios destinados a cada tipo de desplazamiento y favorecer una circulación peatonal más segura.

Una reivindicación relacionada con la seguridad vial

La decisión llega después de que la ubicación de este carril bici fuera objeto de quejas por los posibles riesgos para los peatones. La Sindicatura de Greuges de Barcelona ya había señalado la necesidad de continuar retirando los carriles ciclistas de las aceras cuando su presencia suponga un peligro o reduzca el espacio disponible para caminar.

En un informe publicado en diciembre de 2025, la institución abordó la problemática de varios tramos del Eixample, entre ellos el de la calle Marina, donde existen paradas de autobús y puntos de acceso al metro. El documento también recogía la preocupación por los comportamientos incívicos de algunos usuarios de bicicletas y vehículos de movilidad personal.

La Sindicatura defendió que las aceras deben priorizar el tránsito peatonal y evitar obstáculos que comprometan la seguridad. La reubicación del carril bici se enmarca en esta línea de actuación.

El reto de compatibilizar bicicletas y transporte público

La calle Marina concentra diferentes formas de movilidad en un espacio urbano con una elevada actividad. La circulación de autobuses, los accesos al metro y el tránsito de peatones hacen necesario diseñar soluciones que reduzcan los conflictos entre usuarios.

El traslado a la calzada deberá permitir una mejor distribución del espacio disponible, aunque su resultado dependerá de cómo se ejecute el proyecto y de las medidas de señalización que se incorporen.

La actuación también pone de relieve uno de los desafíos de la movilidad urbana en Barcelona: ampliar y mejorar la infraestructura ciclista sin perjudicar la accesibilidad de las aceras ni la seguridad de los peatones.

Una actuación pendiente de su ejecución

La aprobación del proyecto supone un avance administrativo para modificar la configuración del carril bici. La mejora efectiva de la movilidad en la zona dependerá ahora del desarrollo de las obras y de la puesta en funcionamiento de la nueva distribución del espacio.

Con esta intervención, Barcelona busca avanzar hacia un modelo en el que las bicicletas dispongan de un espacio definido en la calzada y las aceras queden más despejadas para los peatones, especialmente en un entorno con paradas de autobús y accesos al transporte público.