Ayudas de 600€ para cambiar a ciclomotor eléctrico en Barcelona desde septiembre

Barcelona impulsa el cambio al ciclomotor eléctrico

A partir del 15 de septiembre de 2026, las ayudas de hasta 600 euros para la sustitución de ciclomotores de combustión por eléctricos estarán disponibles en Barcelona. Esta iniciativa forma parte de una estrategia ambiciosa para avanzar hacia un parque de vehículos ligeros 100% eléctricos en 2030, abordando así uno de los segmentos de movilidad que históricamente había quedado fuera de los planes de renovación pública.

Quién puede beneficiarse de estas ayudas

Podrán acceder a estas subvenciones tanto personas físicas como empresas censadas en Barcelona que hayan adquirido un ciclomotor eléctrico y hayan retirado de circulación uno de combustión desde el 1 de marzo de 2026. La convocatoria permanecerá abierta hasta el 30 de septiembre de 2028 y cuenta con una dotación de 5,2 millones de euros para este periodo.

La ayuda asciende a 600 euros por vehículo, con el límite del 50% del precio sin IVA del ciclomotor eléctrico. Para poder solicitarla, es imprescindible acreditar el desguace de un vehículo de combustión. Este requisito busca garantizar un impacto real en la reducción de emisiones.

Tramitación simplificada para la ciudadanía

El Ayuntamiento ha diseñado un proceso ágil para facilitar el acceso a la ayuda. Bastará con presentar el justificante de compra del ciclomotor eléctrico y el certificado de desguace del vehículo antiguo. Además, los depósitos de Barcelona de Servicios Municipales ofrecen desguace gratuito, incluyendo la documentación necesaria para completar la solicitud.

Esta línea de ayudas forma parte de un plan más extenso que se desarrollará entre 2026 y 2030, con un presupuesto total de 15 millones de euros. El objetivo es alcanzar la sustitución de 24.000 ciclomotores de combustión y desplegar 64 estaciones de intercambio de baterías, consolidando así una infraestructura clave para la movilidad eléctrica.

Impacto ambiental y reducción de emisiones

Actualmente, en Barcelona existen unos 32.000 ciclomotores, de los cuales aproximadamente 24.000 siguen siendo de combustión. Se estima que los vehículos en uso generan alrededor de 3.000 toneladas de CO₂ al año, por lo que su sustitución tendrá un efecto directo en la mejora de la calidad del aire.

Desde el consistorio destacan que esta medida contribuirá a reducir los niveles de dióxido de nitrógeno, que ya han descendido notablemente en los últimos años, acercándose a los objetivos marcados por la Unión Europea para 2030.

El Plan Clima como eje estratégico

Estas ayudas se integran dentro del Plan Clima, la hoja de ruta municipal para combatir el cambio climático. Este plan contempla una inversión de 1.800 millones de euros hasta 2030, con el objetivo de reducir más de un millón de toneladas de CO₂ en cinco años y mejorar la salud pública mediante una transición ecológica justa.

La iniciativa cuenta con el respaldo de organizaciones como Anesdor, Motoristas por Barcelona y la P(A)T, que forman parte del Observatorio de la Motocicleta. Estas entidades trabajan activamente para promover la descarbonización del parque de motocicletas y fomentar soluciones sostenibles de movilidad urbana.

Nuevas infraestructuras: estaciones de intercambio de baterías

En paralelo, el Ayuntamiento ha iniciado el proceso para aprobar ayudas destinadas a la instalación de estaciones de intercambio de baterías, consideradas esenciales para acelerar la adopción del vehículo eléctrico ligero. Estas infraestructuras permitirán disponer de baterías cargadas en cuestión de segundos, eliminando una de las principales barreras de uso.

Actualmente, las bases reguladoras están en fase de información pública, con un periodo de alegaciones abierto hasta el 24 de agosto. Su implementación reforzará la confianza de los usuarios y facilitará una red de recarga adaptada a las necesidades diarias.

Con este conjunto de medidas, Barcelona avanza de forma decidida hacia un modelo de movilidad más sostenible, donde los ciclomotores eléctricos jugarán un papel clave en la reducción de emisiones, el ruido urbano y la mejora de la calidad de vida en la ciudad.