En el panorama actual de la educación, pocas figuras despiertan tanto consenso y admiración como la de Mar Romera. Considerada una de las grandes referencias en el ámbito de la inteligencia emocional aplicada a la educación en España, a lo largo de su trayectoria ha sabido combinar el conocimiento académico con una profunda sensibilidad pedagógica.
Maestra de maestros, licenciada en Pedagogía y Psicopedagogía, Romera ha desarrollado su carrera como asesora en programas de innovación educativa en numerosos centros del país. Además, es autora de varios libros centrados en la escuela, la infancia y la didáctica activa, y actualmente preside la asociación Pedagógica Francesco Tonucci.
Su modelo «Educar con las tres Cs: Capacidades, Competencias y Corazón» se ha convertido en un referente para docentes y centros comprometidos con la necesidad de una transformación profunda de los sistemas de enseñanza. Mar Romera también realiza conferencias por todo el país, centradas en estos y otros temas fundamentales, donde pone el foco en la necesidad urgente de «educar desde el ser». A continuación, y con el respaldo de los expertos de MT Consulting y de la propia Mar Romera, vamos a profundizar en las claves que definen su mirada pedagógica, un enfoque que, según muchos profesionales, está marcando un antes y un después en la educación contemporánea.
La educación desde el ser y no desde el deber
«Uno de los errores más frecuentes en el sistema educativo tradicional es partir del deber: lo que el niño debe saber, debe hacer, debe cumplir» —explican los expertos de MT Consulting—. Para Mar Romera, en cambio, el punto de partida debe ser el ser. Esto implica reconocer que cada alumno tiene una identidad única, una emocionalidad en particular y una forma de ver y entender el mundo, y que solo desde ahí es posible acompañarlo en su proceso formativo.
Según Romera, el acto de educar no puede reducirse a la simple transmisión de contenidos. Debe entenderse como una labor integral que involucra a la familia, al cuerpo docente y, por supuesto, al propio estudiante. Esta triada no funciona como una especie de cadena jerárquica, sino como un sistema interconectado en el que cada uno de estos engranajes tiene un papel crucial. «Cuando una familia piensa en la educación de sus hijos, debería hacerlo con una visión de largo plazo, entendiendo que no se trata solo de aprobar exámenes, sino de formar personas libres y críticas» —señala Mar Romera—.
Romera insiste en que los niños y niñas de hoy necesitan más ser que saber. No se trata de acumular datos, sino de desarrollar la autonomía, el pensamiento crítico y la capacidad de tomar decisiones con responsabilidad. En un mundo en el que las cosas se suceden cada vez de manera más rápida, sin lugar a dudas, resulta imprescindible proporcionar a las nuevas generaciones aquellas herramientas que les permitan adaptarse, reinventarse y trabajar en equipo.
Nuevas generaciones, nuevos retos
El entorno actual no se parece al de hace cincuenta años, pero tampoco al de hace veinte y ni siquiera el de hace diez años. Vivimos en una sociedad que cambia a gran velocidad, donde las tecnologías, las formas de comunicación y las lógicas del entorno laboral se transforman de manera constante. Para Mar Romera, esto obliga a repensar cuál es el papel de la escuela y del profesorado.
«En el ámbito de la mecánica, cuando una pieza deja de cumplir su función por obsolescencia o por cambios en el sistema, se sustituye o se le debe de dar una nueva forma. En sus conferencias Romera indica que en la educación ocurre algo parecido: si los métodos ya no responden a la realidad del alumnado, hay que renovarlos» —comparan los técnicos de MT Consulting, con experiencia también en la gestión de equipos formativos—.
Por eso Romera insiste en trabajar desde edades tempranas hábitos como la escucha activa, la persistencia, el control de impulsos y la capacidad de resiliencia. Todas ellas son competencias fundamentales para que puedan desenvolverse en un contexto volátil y complejo, donde no basta con saber lo que dice un manual, sino que es necesario saber interpretar, analizar y reaccionar con criterio propio.
Autoconocimiento y gestión emocional
Por descontado, uno de los pilares de la pedagogía de Mar Romera es el trabajo con las emociones. Lejos de verlas como un obstáculo o un elemento accesorio, tal como muchas personas las ven en la actualidad, las emociones son para ella el verdadero motor del aprendizaje. «No se puede acompañar a un niño en su desarrollo si no comprendemos cómo se siente, por qué actúa de determinada manera o qué le angustia» —explica la pedagoga—.
Esto implica la necesidad de una formación continua del profesorado, que debe estar preparado para leer las señales emocionales del alumnado y responder de forma adecuada. No se trata de improvisar respuestas o de aplicar normas genéricas, sino de acompañar desde la escucha, desde el respeto y desde el reconocimiento de la diversidad emocional. «El autoconocimiento, el autocontrol y la autogestión emocional no se enseñan en una pizarra, sino que se transmiten de manera práctica con el ejemplo» —afirma Romera con rotundidad—.
En este sentido, Romera considera que la educación emocional debe comenzar en casa. Enseñar a los niños a reconocer sus emociones sin juzgarlas, a hablar sobre lo que sienten y a entender las reacciones de los demás es clave para que puedan crecer con una buena educación emocional y conociéndose a sí mismos. La finalidad no es eliminar los conflictos, sino aprender a gestionarlos desde la comprensión mutua y la responsabilidad.
La importancia de un profesorado bien preparado
Para que todo esto sea posible, Romera advierte que el profesorado debe estar a la altura de los estándares actuales. La tecnología, las redes sociales, la hiperconectividad que ha hecho que las relaciones humanas sean más complejas, así como la diversidad emocional que puede encontrarse dentro de una misma aula exigen una preparación pedagógica y emocional constante. «No basta con aprenderse de memoria el temario de las distintas asignaturas. Hoy un docente necesita disponer de habilidades de psicología, de comunicación, de inclusión, así como de herramientas digitales» —destacan los consultores de MT Consulting—.
Es decir, que Mar Romera, cuyas conferencias puedes contratar, insiste en que educar es una tarea de enorme responsabilidad. Y que esa responsabilidad incluye también el hecho de educar a aquellas personas que se dedican a la enseñanza. Por ello, la formación en inteligencia emocional por parte del profesorado, su capacidad para autorregularse y para ejercer su rol desde la cercanía y la comprensión, son, sin lugar a dudas, el primer paso para transformar las aulas en espacios de crecimiento que realmente sirvan a las nuevas generaciones que van a ser el motor que moverá el mundo el día de mañana.
La importancia de educar con humanidad y conciencia
En definitiva, podemos decir que la labor pedagógica de Mar Romera es, en esencia, una llamada a la conciencia. Una propuesta que se centra en poner en el centro del sistema educativo a la persona, teniendo en cuenta que ello implica la gestión emociones, el desarrollo de las capacidades personales, así como entender que pueden existir dudas. No se trata de construir una nueva educación desde cero, sino de reparar y afinar los engranajes del sistema educativo de la actualidad para que funcione con mucho más sentido y, por supuesto, con más humanidad.
«Del mismo modo que un relojero necesita conocer a fondo el funcionamiento interno de un reloj cuando se encuentra inmerso en su trabajo, los docentes necesitan conocer el la personalidad y el carácter del alumno para acompañarlo sin imponer unos moldes rígidos y duros en los que tengan que encajar» —reflexionan los expertos de MT Consulting—.
































