La reconstrucción de mama, y la evolución de los tratamientos conservadores y localizados, plantean actualmente importantes retos. En esta entrevista el Dr. Aureli Torne Bladé, actual Jefe de la Unidad de Ginecología Oncológica del Hospital Clínic de Barcelona, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona y académico de la Reial Acadèmia de Medicina de Catalunya, nos acerca a los avances en estas áreas, nos explica cuándo se recomienda la mastectomía preventiva, cuándo debe iniciarse el tratamiento fisoterapéutico en pacientes con cáncer de seno, y también nos recuerda cómo la prevención y la diagnosis temprana son importantes en el abordaje de la enfermedad.
¿Cuáles son los principales avances en reconstrucción de mama tras cirugía parcial o mastectomía?
Hoy podemos reconstruir la mama de forma más precoz y con mejores resultados estéticos y funcionales. La reconstrucción inmediata, durante la misma intervención cuando se realiza una mastectomía, es cada vez más habitual. La colocación de prótesis definitivas detrás o delante del músculo pectoral cuando es posible o de expansores (dispositivo temporal que permite expandir progresivamente la piel y los tejidos mediante llenados periódicos con suero, creando el espacio necesario para colocar posteriormente una prótesis mamaria definitiva), permite reducir el impacto que puede suponer la extirpación de la mama.
En casos seleccionados también puede realizarse una mastectomía preservadora de piel e incluso de areola y pezón, con colocación directa de una prótesis y buenos resultados cosméticos. Por último, en casos más complejos o cuando se desea evitar una reconstrucción protésica puede realizarse cirugía reconstructiva con tejido propio (colgajos como el DIEP) y utilizar la lipotransferencia para mejorar o completar el resultado.
Por último, en la cirugía conservadora, las técnicas de cirugía oncoplástica permiten extirpar el tumor y remodelar la mama en la misma intervención, consiguiendo el mejor balance entre seguridad oncológica y resultado estético.
¿Cómo evolucionan los tratamientos localizados y la cirugía conservadora frente a la mastectomía?
La tendencia es reducir la agresividad de los tratamientos sin comprometer la seguridad oncológica. La cirugía conservadora asociada a radioterapia ofrece la misma supervivencia que la mastectomía en pacientes adecuadamente seleccionadas. En la axila, la biopsia del ganglio centinela ha reemplazado en la mayoría de los casos al vaciamiento linfático axilar.
Por otra parte, la radioterapia se ha acortado mucho, con pautas de pocos días frente a los tratamientos de cinco semanas que se realizaban hace unos años. Y los tratamientos sistémicos neoadyuvantes (previos a la cirugía) permiten en muchos pacientes reducir significativamente el tamaño del tumor y favorecer cirugías menos extensas tanto en la mama como en la axila.
¿Qué es y cuándo se recomienda la mastectomía preventiva?
Es la extirpación de ambas mamas aparentemente sanas para reducir el riesgo de desarrollar un cáncer. Se plantea sobre todo en mujeres portadoras de mutaciones de alto riesgo, como BRCA1 o BRCA2, u otros genes hereditarios asociados a una elevada predisposición a desarrollar cáncer de mama. Esta cirugía reductora de riesgo, aunque no elimina completamente la posibilidad de desarrollar un cáncer, lo reduce de forma muy significativa.
Es una decisión muy personal que debe tomarse de forma individualizada, tras un amplio asesoramiento genético y con la ayuda de un equipo multidisciplinar que ayude a comprender y valorar el balance entre los beneficios y las posibles consecuencias de la intervención. Como alternativa, en muchas mujeres puede optarse por una estrategia de vigilancia intensiva, fundamentalmente mediante resonancia magnética y mamografía.
En pacientes con cáncer de mama, ¿cuándo se recomienda el tratamiento fisioterapéutico?
Prácticamente siempre, y cuanto antes mejor. Conviene iniciar precozmente, y de acuerdo con las indicaciones del equipo quirúrgico, la movilización del hombro. Esta rehabilitación es clave para prevenir y tratar las limitaciones de la movilidad, las adherencias cicatriciales, el linfedema y el dolor o la rigidez tras la cirugía y la radioterapia. La actividad física también puede ayudar a mejorar algunas molestias musculoesqueléticas que con frecuencia refieren las mujeres que reciben hormonoterapia.
El ejercicio físico durante la quimioterapia o una vez finalizados los tratamientos es además de gran ayuda para reducir la fatiga, mantener la capacidad funcional y mejorar la calidad de vida.
¿Qué pronóstico presenta el cáncer de mama metastásico?
En los últimos años, esta situación clínica adversa, ha experimentado avances muy importantes y, en muchas pacientes, la enfermedad puede mantenerse controlada durante años. El pronóstico depende de muchos factores, como la localización y extensión de la enfermedad, y, especialmente, las características biológicas y el subtipo molecular del tumor, que determinan la existencia de posibles dianas terapéuticas.
Por ejemplo, los tumores hormonodependientes y los HER2 positivos disponen actualmente de múltiples terapias dirigidas que han prolongado de forma muy significativa la supervivencia. Incluso los tumores triple negativos, tradicionalmente asociados a un comportamiento más agresivo, han incorporado nuevas opciones, como la inmunoterapia y los conjugados anticuerpo-fármaco, que están mejorando sus resultados.
Cada caso es distinto y las cifras generales dicen poco de una paciente concreta. Por eso es importante una correcta caracterización biológica de la enfermedad y una individualización de las opciones terapéuticas.
¿Qué papel ocupa la prevención en el abordaje del cáncer de mama y cómo fomentarla?
Es fundamental, tanto la prevención primaria como el diagnóstico precoz. Adoptar hábitos de vida saludables como mantener un peso adecuado, especialmente después de la menopausia, y realizar actividad física de forma regular contribuyen a reducir el riesgo. También es recomendable evitar o limitar al máximo el consumo de alcohol y no fumar, ya que ambos se asocian con un incremento del riesgo. Una alimentación saludable, basada principalmente en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales y con un consumo limitado de alimentos ultraprocesados, también forma parte de estas recomendaciones. Además, la lactancia materna, cuando es posible, ejerce un efecto protector frente al cáncer de mama.
Por otra parte, el diagnóstico precoz mediante la participación en los programas de cribado es fundamental. Para fomentarlo ayuda sobre todo ofrecer una información clara, facilitar el acceso y conseguir que el mensaje llegue también desde atención primaria, evitando que determinadas mujeres queden fuera de los programas por barreras sociales, culturales o de acceso sanitario. El cribado mediante mamografía periódica permite diagnosticar el cáncer de mama en fases más precoces y reducir su mortalidad; la estrategia debe adaptarse a la edad y, especialmente, al riesgo individual de cada mujer.
¿Qué retos plantea la comunicación médica en plena era digital?
Actualmente, uno de los grandes retos es precisamente gestionar adecuadamente la enorme cantidad de información disponible sobre el cáncer de mama. Las pacientes tienen acceso inmediato a contenidos en internet, redes sociales, medios de comunicación y herramientas de inteligencia artificial, pero esta información es de calidad muy variable y no siempre está basada en la evidencia científica. Esto puede generar desinformación, falsas expectativas, miedo o rechazo de intervenciones eficaces.
Por otro lado, la información médica es cada vez más compleja y personalizada (genética, biomarcadores, clasificación molecular, nuevos tratamientos, etc.) lo que hace necesario traducir conocimientos muy técnicos a un lenguaje comprensible. El reto, por tanto, ya no es únicamente facilitar el acceso a la información, sino garantizar que esta sea fiable, actualizada, comprensible y adaptada a cada paciente, y que le permita participar de forma informada en las decisiones sobre su salud.
En este contexto cada vez más tecnológico, no debemos olvidar que ninguna herramienta digital puede sustituir el tiempo, la confianza y la empatía de una conversación en la consulta.
Dr. Aureli Torné Bladé
El Dr. Aureli Torné Bladé, actual Jefe de la Unidad de Ginecología Oncológica del Hospital Clínic de Barcelona, profesor Asociado Médico del área de Obstetricia y Ginecología de la Facultat de Medicina de la Universitat de Barcelona y académico de la Reial Acadèmia de Medicina de Catalunya, es una de las voces más autorizadas y prestigiosas en el ámbito de la oncología ginecológica. Su contribución a la investigación y el tratamiento del cáncer de cuello uterino y el cáncer de ovario, al abordaje del virus del papiloma humano, así como a la ginecología y la obstetricia, ha sido ampliamente reconocida. A lo largo de su trayectoria, ha participado como investigador en 35 proyectos de y ha sido distinguido con más de treinta galardones.
La trayectoria del Dr. Torné refleja una dedicación excepcional. Es autor de más de 220 artículos originales, ha presentado más de 350 comunicaciones científicas e impartido 230 ponencias en congresos, cursos y encuentros médicos. Asimismo, ha editado 7 libros y publicado 47 capítulos especializados en ginecología.
Ha dirigido y organizado numerosos cursos y congresos médicos, participado como docente en más de 250 programas formativos, dirigido 9 tesis doctorales y colaborado en la elaboración de 20 documentos de consenso y guías de práctica clínica.
A lo largo de su carrera, también ha desempeñado cargos de responsabilidad en prestigiosas instituciones científicas nacionales e internacionales, entre ellas la Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia, el Comité de Terminología de la Federación Internacional de Patología Cervical y Colposcopia y la Sociedad Iberoamericana de Vulva y Vagina, entre otras.
































