STAC, ATC y PakTaxi: de supuestos representantes del taxi a escuderos oficiales de Uber
El sector del taxi vive uno de los momentos más delicados de su historia. Y, como siempre, aparecen los de siempre: STAC, ATC y PakTaxi. Tres siglas que, en teoría, deberían defender al taxi, pero que en la práctica han decidido abrazar con entusiasmo el mismo argumentario de Unauto, Uber, Cabify, Bolt y compañía.
Mientras miles de taxistas se preparan para salir a la calle el 9 de diciembre, estas organizaciones han optado por el camino de la comodidad: desmovilizar, confundir y proteger, de facto, los intereses de las multinacionales del transporte. No es una opinión. Es una evidencia.
El milagro sindical: repetir el guion de Uber sin ponerse colorados
Resulta casi admirable. Uber lleva más de una década diciendo que “no es el momento”, que “hay que dialogar” y que “todo llegará con paciencia”. Ahora esas mismas frases aparecen calcadas en los comunicados de STAC, ATC y PakTaxi. Ni una coma diferente. Si esto no es coordinación, es un milagro.
El resultado es el esperado: ganar tiempo para las plataformas, desactivar la protesta y seguir normalizando la ilegalidad.
Un paro incómodo para los cómplices
El paro del 9 de diciembre no es un teatro ni una escenificación política, por mucho que algunos intenten venderlo así. Es una respuesta directa a años de incumplimientos, a la pasividad institucional y a la competencia desleal que sufrimos a diario.
¿Por qué molesta este paro? Porque golpea donde duele: en el lobby, en los despachos y en los acuerdos silenciosos.
Free Now y Lyft: el lobo con piel de taxi
Y luego está Free Now, ese experimento de marketing que prometió ser “la app del taxi” y que hoy pertenece a Lyft. Ahora ya no es ni disimulado: es una plataforma extranjera que utiliza a conductores como mano de obra barata mientras se presenta como aliada del sector. Un disfraz perfecto.
Pero claro, de esto tampoco hablan STAC, ATC ni PakTaxi. No vaya a ser que alguien se moleste.
El problema no es solo Uber. El problema son sus facilitadores
A estas alturas, el mayor peligro para el taxi ya no son solo Uber, Cabify o Bolt. Son quienes, desde dentro del sector, normalizan su presencia, justifican su expansión y llaman a la calma cuando lo que toca es plantar cara.
No es neutralidad. Es colaboración pasiva.
El 9 de diciembre separamos a los que luchan de los que estorban
El 9 de diciembre no es una fecha simbólica. Es una línea roja. Ese día quedará claro quién está con el taxi y quién está con las plataformas. Quién defiende la ley y quién la relativiza. Quién se mancha las manos y quién se esconde detrás de comunicados cobardes.
Porque una cosa debe quedar clara: la historia no recordará a los que pidieron paciencia. Recordará a los que se levantaron mientras otros miraban hacia otro lado.































