Luz verde a la subida de la tasa turística en Catalunya y al aumento del recargo municipal en Barcelona
El Parlament de Catalunya ha dado luz verde al proyecto de ley que contempla el aumento de la tasa turística, tras el acuerdo alcanzado entre el PSC, Esquerra Republicana de Catalunya y Comuns el pasado mes de enero. La CUP ha optado por la abstención, mientras que Junts y PP han votado en contra.
La nueva normativa entrará en vigor coincidiendo con la próxima Semana Santa, de modo que a partir del 1 de abril quienes se alojen en establecimientos turísticos de Cataluña deberán asumir un mayor coste por pernoctación.
Subida progresiva dentro y fuera de Barcelona
En Barcelona el importe de la tasa se duplicará de forma inmediata, mientras que en el resto de Cataluña el encarecimiento será gradual hasta alcanzar el mismo incremento en 2027.
La reforma también habilita a los ayuntamientos a aplicar un recargo adicional de hasta cuatro euros, una opción que hasta ahora únicamente tenía autorizada la capital catalana. El consistorio barcelonés, que actualmente aplica el máximo permitido, podrá elevarlo hasta los ocho euros y ya ha manifestado su intención de hacerlo de forma progresiva hasta 2029 si cuenta con el aval parlamentario.
Nuevas tarifas por noche en la capital catalana
La duplicación de la tasa implicará que una estancia en hoteles de cinco estrellas pase a tributar siete euros por noche, frente a los 3,5 actuales. Si se suma el recargo municipal previsto —que alcanzará los cinco euros en 2026 y aumentará anualmente hasta los ocho en 2029—, el importe total en esta categoría podría situarse en torno a los doce euros por noche.
Destino de la recaudación
El acuerdo establece que el 25 % de los ingresos obtenidos se destinará a políticas de vivienda gestionadas por la Generalitat, mientras que el 75 % restante se integrará en el Fondo para el Fomento del Turismo. Por su parte, los recursos procedentes del recargo municipal podrán emplearse según los criterios de cada ayuntamiento.
Actualmente, este gravamen constituye la segunda fuente de ingresos del Ayuntamiento de Barcelona tras el IBI, con una recaudación aproximada de 140 millones de euros el pasado ejercicio.
Impacto en el posicionamiento europeo
Según explica Eugeni Osácar, responsable académico de la Cátedra UB Turismo, Hotelería y Gastronomía CETT, el incremento situará a Barcelona al nivel de París y Ámsterdam entre las ciudades europeas con mayor capacidad recaudatoria en este tipo de tasas.
No obstante, considera que las nuevas cuantías seguirán siendo asumibles para los visitantes y no deberían provocar un descenso significativo de la demanda turística, aunque advierte de posibles efectos en otras zonas del territorio ante la competencia de destinos alternativos como Pirineo aragonés o Navarra.
Reacciones del sector turístico
Las organizaciones del sector han mostrado su rechazo al incremento, al entender que no se han tenido en cuenta sus planteamientos y que la subida podría traducirse en una pérdida de competitividad.
La directora general de la asociación de apartamentos turísticos de Barcelona, Marian Muro, sostiene que el aumento responde principalmente a una finalidad recaudatoria y que el impuesto podría dejar de orientarse a la mejora de infraestructuras o políticas turísticas para convertirse en un instrumento de financiación municipal.
En la misma línea, la presidenta de la Federación Empresarial de Hostelería y Turismo de la demarcación de Tarragona, Berta Cabré, advierte de que la posibilidad de aplicar recargos distintos según el municipio puede generar confusión entre visitantes y operadores turísticos, especialmente en zonas promocionadas bajo marcas conjuntas como Costa Daurada o Terres de l’Ebre.
Desde el ámbito del camping, el presidente de la Federación Catalana, Miquel Gotanegra, defiende que las tarifas deberían ajustarse a factores como la ubicación o la estacionalidad, recordando que comunidades como Comunidad Valenciana o Andalucía no aplican actualmente un impuesto sobre estancias turísticas, lo que podría influir en la elección de destino fuera de la temporada estival.































