La antigua Bòbila de la Teixonera se prepara para convertirse en un nuevo espacio cultural y asociativo
La antigua Bòbila Carmen, situada en la plaza Adolf Marsillach, en el barrio de la Teixonera de Horta-Guinardó, afronta la fase final de su transformación. El histórico edificio industrial se convertirá en un equipamiento asociativo y cultural de proximidad destinado a reforzar la actividad de las entidades y del tejido social y comunitario del barrio.
La actuación cuenta con una inversión de 6,7 millones de euros y está previsto que las obras terminen durante la primavera de 2027. La retirada progresiva de los andamios permite contemplar ya parte del resultado de la rehabilitación de este edificio emblemático.
Al mismo tiempo, también se está actuando en la plaza situada junto al equipamiento, con el objetivo de crear un espacio que pueda convertirse en uno de los principales puntos de encuentro de la Teixonera.
La rehabilitación recupera el patrimonio industrial
Los trabajos comenzaron a principios del verano de 2025 y han incluido diferentes actuaciones destinadas tanto a recuperar el edificio como a adaptarlo a sus nuevos usos.
Entre las intervenciones realizadas se encuentran el desamiantado de la cubierta, el aislamiento, las excavaciones y trabajos de cimentación, además de la restauración de la fachada y la reparación de grietas y revestimientos interiores.
Actualmente continúan los trabajos en la cubierta, que recuperará su aspecto original de tejas. En las próximas semanas está previsto instalar placas fotovoltaicas y completar diferentes elementos del edificio, como los pavimentos, las carpinterías, los ascensores y las instalaciones de fontanería, climatización, iluminación y protección contra incendios.
Un espacio pensado para las entidades del barrio
La transformación permitirá aprovechar los espacios interiores de la antigua fábrica para acoger diferentes actividades. En la planta baja, donde antiguamente se encontraba la zona destinada a la cocción del material cerámico, se habilitarán alrededor de diez salas de uso compartido.
Estos espacios estarán conectados mediante un pasillo central que actuará como eje de distribución del equipamiento.
La primera planta contará con una gran sala de unos 370 metros cuadrados, equipada con vestuarios y almacenes y con acceso independiente. El espacio podrá acoger diferentes tipos de actividades. En esta misma planta también habrá dos salas de ensayo y otra sala polivalente.
El Espai Bòbila-Teixonera busca reforzar la vida comunitaria
El futuro Espai Bòbila-Teixonera nace con la intención de convertirse en un equipamiento de referencia para el tejido asociativo y cultural de la zona.
El proyecto pretende ofrecer a las entidades de la Teixonera espacios donde desarrollar sus actividades, mantener sus proyectos y poner en marcha nuevas iniciativas. Al mismo tiempo, el equipamiento estará abierto al conjunto del vecindario y buscará favorecer el encuentro, la participación y la creación de proyectos comunitarios.
La gestión del espacio seguirá un modelo profesionalizado, con funciones relacionadas con el funcionamiento diario, la coordinación de los diferentes usos, el acompañamiento a las entidades y el desarrollo de la programación municipal.
Este modelo se combinará con la participación directa de las asociaciones del barrio, que dispondrán de espacios propios para desarrollar sus actividades y contribuirán de manera significativa a la programación del equipamiento.
La última fábrica de ladrillos de estas características que queda en Barcelona
La Bòbila constituye además un elemento singular del patrimonio industrial de la ciudad. Se trata de la última fábrica de producción de ladrillos que se conserva en Barcelona y permaneció activa durante más de un siglo.
El edificio fue construido en 1906 y, después de permanecer en desuso, encara ahora una nueva etapa vinculada a la cultura, la actividad ciudadana y el asociacionismo.
La construcción mantiene un único volumen de planta rectangular y dispone de una superficie aproximada de 780 metros cuadrados. El inmueble tiene unos 55 metros de longitud y 14 metros de anchura.
Con la rehabilitación, este antiguo espacio industrial recuperará así su actividad, pero con una nueva función orientada a reforzar el tejido social, cultural y comunitario de la Teixonera.




























