La extrema derecha patina en Barcelona: el discurso xenófobo de Save Europe Act queda reducido a unas decenas de personas
La concentración de Save Europe Act en la plaza de Sant Jaume apenas reunió a medio centenar de simpatizantes, mientras cientos de antifascistas salieron a la calle para denunciar el racismo y la xenofobia.
La puesta de largo en Barcelona de Save Europe Act, movimiento vinculado a la extrema derecha europea, terminó este sábado con un resultado bastante más modesto del que sus promotores pretendían proyectar. La convocatoria, celebrada en pleno centro de la capital catalana, apenas consiguió reunir a unas decenas de personas.
El acto se presentó alrededor del concepto de “remigración”, término utilizado por sectores de la ultraderecha para reclamar el retorno o expulsión de personas migrantes y defender una supuesta “continuidad étnica” de Europa.
Detrás de este lenguaje aparentemente político se encuentra, sin embargo, un planteamiento profundamente excluyente: convertir el origen, la procedencia o incluso los antecedentes familiares de una persona en un criterio para determinar quién puede formar parte de la sociedad europea.
Un pinchazo para la extrema derecha
La movilización ultra quedó ampliamente superada por la respuesta de los colectivos antifascistas. La Coordinadora Antifeixista de Barcelona y Som Antifeixistes habían convocado una protesta para denunciar la presencia de una organización a la que acusan de difundir mensajes racistas y xenófobos.
La diferencia de participación dejó una imagen difícil de ocultar: mientras Save Europe Act pretendía presentar su desembarco en Barcelona como una demostración de fuerza internacional, la concentración quedó reducida a un grupo minoritario de seguidores.
La protesta antifascista, en cambio, congregó a cientos de personas y convirtió la respuesta al discurso ultra en la principal imagen de la jornada.
La “remigración”, el nuevo envoltorio de un viejo discurso
Uno de los principales conceptos utilizados por Save Europe Act es el de “remigración”. Bajo esta denominación, sectores de la extrema derecha europea defienden políticas de expulsión o retorno de población migrante.
El movimiento también reivindica la denominada “continuidad étnica” de los pueblos europeos y plantea la defensa de una Europa blanca.
Cuando una organización empieza a clasificar a las personas en función de su origen, su color de piel o sus antecedentes familiares, el debate sobre inmigración deja de ser una discusión política convencional y entra directamente en el terreno del supremacismo.
El respaldo de sectores de Vox
La convocatoria contó además con la presencia de representantes vinculados a Vox. Entre los asistentes figuró el diputado autonómico Alberto Tarradas, mientras que distintos representantes de la formación han mostrado su apoyo a iniciativas relacionadas con Save Europe Act.
La conexión resulta especialmente significativa porque evidencia cómo determinados postulados procedentes de los sectores más radicales de la extrema derecha europea encuentran eco entre representantes políticos con presencia institucional.
De esta manera, conceptos como “remigración”, “invasión” o “reemplazo” intentan incorporarse al debate público como si fueran simples propuestas sobre política migratoria, cuando en realidad pueden servir para señalar colectivamente a millones de personas por su origen y convertirlas en el blanco de un discurso de exclusión.
La respuesta antifascista toma las calles
Frente a la concentración ultra, los colectivos antifascistas ocuparon también las calles de Barcelona para denunciar la presencia de Save Europe Act.
Las organizaciones movilizadas reclamaron que Barcelona no se convierta en un escaparate para organizaciones que utilizan el racismo y la xenofobia como herramientas de movilización política.
Distintas fuerzas políticas y entidades también habían expresado previamente su rechazo a la convocatoria de la extrema derecha y reclamado medidas para impedir que el acto pudiera convertirse en un espacio para la difusión de mensajes de odio.
Los Mossos vigilan posibles delitos de odio
Los Mossos d’Esquadra desplegaron un dispositivo policial específico para controlar la concentración y prevenir posibles incidentes entre los participantes de las diferentes movilizaciones.
Los agentes también debían controlar que durante el acto no se produjeran consignas, pancartas o expresiones que pudieran constituir una incitación al odio o a la discriminación, además de actuar ante posibles enfrentamientos.
Barcelona responde al discurso supremacista
La jornada deja una imagen significativa para la extrema derecha europea: el desembarco de Save Europe Act en Barcelona estuvo muy lejos de convertirse en la demostración de fuerza que sus promotores podían esperar.
La organización pretendía utilizar la capital catalana como escenario para amplificar su discurso contra la inmigración. Sin embargo, la escasa asistencia a su concentración contrastó con la importante respuesta antifascista.
El problema de fondo no es únicamente el número de personas que acudieron a la convocatoria. Es el intento de la ultraderecha de normalizar un discurso que presenta a la población migrante como una amenaza colectiva y que pretende establecer quién tiene derecho a pertenecer a Europa en función de su origen.
Barcelona ha respondido con una movilización antifascista mucho más numerosa que la concentración ultra y ha dejado claro que el discurso racista y supremacista no representa a la mayoría de la sociedad.
































