La Generalitat impulsa un plan para frenar la fuga de jueces de Catalunya

Catalunya pierde 617 jueces en una década y busca incentivos para frenar la fuga

El Govern de la Generalitat ha activado una estrategia para evitar que los jueces destinados en Catalunya soliciten traslado a otras comunidades. El plan, promovido por la Conselleria de Justicia, persigue un doble objetivo: fomentar vocaciones judiciales en el territorio y aplicar medidas que permitan retener a los magistrados ya destinados en la comunidad.

Entre las iniciativas en análisis figura la posibilidad de reclamar un complemento retributivo para los jueces que ejerzan en Catalunya. Esta propuesta ya fue planteada por la sala de gobierno del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya en 2021 y reiterada en 2024 como fórmula para frenar la pérdida de efectivos y hacer más atractivas las plazas catalanas.

El complemento, que oscilaría entre 400 y 800 euros mensuales, ya se aplica en territorios con características singulares como el País Vasco, Navarra, Canarias, Baleares, la Val d’Aran, Ceuta y Melilla.

La Generalitat se muestra por primera vez dispuesta a estudiar esta medida, aunque su aprobación dependería del Ministerio de Justicia, competente en materia retributiva. El conseller Ramon Espadaler ha subrayado que muchas de las decisiones necesarias “no dependen exclusivamente de la Generalitat”, por lo que se trabaja de forma coordinada con el TSJC y el Ministerio.

Nuevas plazas, pero falta de candidatos

El Ministerio de Justicia anunció la creación de 91 nuevas plazas judiciales en Catalunya para 2026, aunque el principal reto será encontrar jueces que quieran ocuparlas.

En la última década, 617 jueces de un total aproximado de 870 han abandonado Catalunya para trasladarse a otros destinos. En el mismo periodo, solo 326 magistrados procedentes de otras comunidades solicitaron incorporarse a juzgados catalanes.

Este desequilibrio ha generado un número elevado de vacantes: en 2025 había 102 plazas sin cubrir, cifra similar a la de 2024, cuando se registraron 104. Muchas de estas posiciones deben cubrirse mediante jueces sustitutos.

Rotación constante y falta de estabilidad

Una parte importante de los jueces recién incorporados acaban destinados en Catalunya porque es donde se concentra el mayor número de plazas disponibles. Sin embargo, tras cumplir el año mínimo obligatorio de permanencia, muchos solicitan traslado a comunidades más próximas a su lugar de origen.

Desde la Conselleria se advierte de que esta dinámica provoca excesiva rotación, falta de continuidad en los órganos judiciales y un uso intensivo de sustituciones. Entre los factores que explican la situación figuran la escasa tradición opositora en Catalunya, el elevado coste de vida, la sobrecarga de trabajo en determinados juzgados y las particularidades jurídicas del territorio, como la lengua propia y el derecho civil catalán, que requieren un esfuerzo adicional de adaptación profesional.

Según Espadaler, esta movilidad tiene un impacto directo en la calidad del servicio público de justicia, al dificultar la consolidación de equipos, el conocimiento del entorno y la estabilidad en los criterios judiciales.